Del orégano a los pétalos de rosa: la cooperativa patagónica que conquistó el país con 80 hierbas
¿Sabías que en la Patagonia se cultivan más de 80 hierbas que se venden en todo el país? Descubrí la historia de la cooperativa que empezó con un simple orégano y hoy es un éxito.
En plena Patagonia, una cooperativa que comenzó con un cultivo poco convencional logró expandirse hasta vender más de 80 hierbas aromáticas y medicinales en todo el país, desde Salta hasta Ushuaia. Lo que empezó como una apuesta casi experimental, hoy es un negocio que mueve a 12 familias y decenas de chacras.
La historia de Aromáticas Alto Valle se remonta a dos décadas atrás, cuando un grupo de productores decidió probar suerte con un rubro que parecía menor frente a las tradicionales peras y manzanas de la región. Hoy, esa iniciativa se convirtió en un emprendimiento que no para de crecer.
¿Cómo nació esta aventura?
Entre 2003 y 2004, una capacitación en Río Negro promovía nuevas alternativas productivas. Entre las opciones aparecieron las aromáticas, y María Laura Berzins, ingeniera agrónoma, fue una de las que se animó a probar.
El orégano fue el primer cultivo elegido porque se adaptaba bien a la zona, parecía "sencillo de producir" y contaba con un mercado conocido. Pero con el tiempo, la oferta se amplió: lavanda, cedrón, burrito, tomillo, romero, manzanilla, pétalos de rosa y muchas otras variedades se sumaron al catálogo.
Actualmente, la cooperativa trabaja con unas 20 especies aromáticas y alrededor de 60 plantas medicinales. "Parece increíble, pero el orégano es lo menos que vendemos", confesó María Laura entre risas.
¿Qué productos tienen mayor demanda?
Los pétalos de rosa, la lavanda, el cedrón y el burrito son los que más salida tienen, junto a otras hierbas para cocina e infusiones. La calidad es su sello distintivo, y la producción se organiza entre los asociados y otros agricultores que se suman al proyecto.
La cooperativa también suma nuevas generaciones: Nicolás Sangregorio, hijo de María Laura, es el encargado operativo y sigue cada pedido desde la web hasta que llega al cliente.
Del secado a la destilación: así se procesan las hierbas
Las plantas llegan secas y pasan un control visual antes de ser procesadas. Cuando el volumen aumenta, entran en juego las máquinas: una despalilladora separa tallos y hojas, y una zaranda de cinco niveles clasifica el material. El equipo procesa unos 50 kilos por jornada de ocho horas.
La destilación es otro paso clave. Las hierbas se colocan en canastos y el vapor las atraviesa durante tres o cuatro horas. De allí se obtienen aceites esenciales e hidrolatos, que se envasan por separado. "Una bolsa de un kilo de lavanda te rinde un frasquito de 10 ml", explicó María Laura. En especies como la manzanilla, que tienen bajo porcentaje de aceite, se produce solo hidrolato.
Un invernadero para el futuro
El proyecto apuesta a un invernadero para reproducir especies difíciles y generar plantines. La construcción comenzó hace cinco años, pero los costos obligaron a avanzar por etapas. "Cuando se armó el proyecto, el invernadero salía un millón de pesos. Cuando llegó la plata salía tres solamente la estructura", recordó Berzins.
Este año pusieron en funcionamiento tres de las ocho camas previstas, con un sistema que eleva la temperatura del sustrato para favorecer el enraizamiento. Los ensayos con rosas inglesas fueron un éxito: "Todo este proceso que afuera llevaba de tres a cuatro meses lo hemos logrado en un mes prácticamente", afirmó.
El conocimiento que cruza fronteras
La experiencia acumulada se convirtió en una academia online sobre cultivo, cosecha, comercialización y destilación. "Esto nos habilitó también a llegar a un montón de otros lugares", dijo María Laura. Incluso recibieron a una pasante francesa, Ahna Goudin, que trabaja en la optimización del hidrolato de rosa.
Para la fundadora, compartir lo aprendido es parte del sentido del proyecto: "Hay mucha investigación que vamos haciendo, que vamos descubriendo, y qué sentido tiene que uno se lo lleve para sí solo cuando lo puede compartir".
El desafío es multiplicar esta experiencia en otras chacras. "Siempre estamos buscando productores que quieran sumarse a la producción agroecológica y crecer mucho más", concluyó.