Del Sel se cansó del sacudón en Unión y tomó una decisión que no tiene vuelta atrás
Versiones sobre la indumentaria Fiume y Givova, ruido que llegó desde Buenos Aires y un entorno dirigencial golpeado: así se gestó la salida que cambia el mapa de la comisión directiva del Tate.
Miguel Del Sel presentó su renuncia como vicepresidente segundo de Unión y la determinación, según trascendió, es indeclinable. El desgaste acumulado en los últimos días terminó pesando más que cualquier otra consideración y lo llevó a dar un paso al costado en la conducción del club santafesino.
No se trató de un reacomodamiento de funciones ni de un movimiento aislado. La salida responde a una serie de episodios que golpearon de lleno su entorno dirigencial y que, con el correr de las horas, se volvieron cada vez más difíciles de sobrellevar.
El origen del sacudón
En el centro de la tormenta aparecen las versiones vinculadas con la indumentaria Fiume y Givova, un tema que empezó a circular con fuerza y que sumó ruido desde Buenos Aires. Esas informaciones alimentaron una controversia que terminó afectándolo profundamente.
Del Sel quedó golpeado por lo ocurrido y atravesó con tristeza una situación que lo obligó a replantearse su continuidad en el cargo. La exposición pública, sumada a lo que en su entorno describieron como acciones malintencionadas, configuraron el combo que derivó en la renuncia.
Representar al club, pero lejos de la mesa chica
La salida también deja ver una diferencia entre dos formas de estar cerca de Unión: representar al club y participar de las decisiones institucionales. Del Sel eligió soltar la segunda y conservar la primera.
Su vínculo con el Tate seguirá activo a través del rol de llevar la marca Unión a todos lados, aunque ya sin integrar formalmente la conducción. El aporte que combinaba su popularidad con la identificación con los colores quedará, desde ahora, por fuera de la mesa directiva.
La decisión tiene un peso particular por el lugar que Del Sel había asumido dentro de la estructura dirigencial y por su nivel de exposición. En Unión, la renuncia abre una nueva etapa y deja una señal sobre el costo que pueden tener las tensiones acumuladas en la vida institucional.
No se trata de una despedida definitiva, sino de una retirada de los espacios de decisión. El vínculo permanece; el cargo queda atrás.