Del sur a San Juan y del fracaso al título: la historia del barista que va al Nacional
¿Qué hizo un joven que fracasó en su primera competencia para convertirse en el mejor barista de San Juan? La respuesta incluye una receta secreta con un ingrediente bien local.
El domingo, el Centro Cultural Conte Grand fue escenario de la sexta edición del Campeonato de Baristas, organizado por la Academia de Baristas. Entre nervios, café y creatividad, Agustín Campilongo se consagró como el mejor barista de la provincia y se ganó un lugar en el certamen nacional. Pero su camino hasta la gloria estuvo lejos de ser lineal: hace dos años, en la misma competencia, había tenido una actuación para el olvido.
De Chubut a San Juan: un viaje que empezó sin plan
Agustín nació en Chubut, pero hace unos años decidió mudarse a San Juan, la tierra de su familia. La falta de trabajo y de oportunidades de estudio en el sur lo empujó a cruzar el país. Lo que encontró lo definió como un “abanico de oportunidades” que no esperaba.
Su primer contacto con el café fue casual: trabajaba en la heladería Portho, su primer empleo en la provincia. Ahí aprendió lo básico para servir un buen café, y de a poco fue pasando por distintos lugares, descubriendo un universo que hasta entonces ignoraba por completo.
Hace dos años decidió profesionalizar ese interés y se anotó en su primer curso de barismo, adentrándose en el café de especialidad. “El café tiene mucho de lo técnico, de probar nuevas cosas, experimentar distintos tipos de sabores, en distintas bebidas. Es un mundo interminable, siempre sale algo nuevo, una teoría nueva”, cuenta.
El batacazo que casi lo deja afuera
En la quinta edición del concurso local, Agustín ya se había animado a participar. Pero el resultado fue todo lo contrario al de este año. “Me fue pésimo, muy mal. Cometí errores que en el servicio nunca cometería, me equivoqué en cosas básicas, pero por los mismos nervios. Los errores está bueno que pasen porque son una oportunidad más de mejora”, recuerda entre risas.
Esa experiencia fallida se convirtió en su motor. Durante meses se preparó a conciencia: noches sin dormir, pruebas interminables y un perfeccionismo obsesivo para no repetir los fallos del pasado.
Una bebida de autor con sabor a San Juan
El primer desafío de la competencia era crear una bebida de autor con base de café. Agustín probó con pistacho para darle un toque local, pero no se convencía. Hasta que dio con una fórmula arriesgada: almíbar de alcayota y reducción de vino Syrah.
La combinación no fue casualidad. Detrás estaba el recuerdo de una visita a las bodegas de San Juan, un paisaje que lo dejó sin palabras. “Vi las montañas, las nubes, y me sentía en Suiza, pero era San Juan. Hay mucha gente que no veía eso, que vive acá y eso fue lo que más me impresionó. Y eso que vengo del sur, que es un lugar hermoso”, relata.
Para respetar las reglas, el vino fue reducido hasta eliminar el alcohol, dejando solo los taninos que aportaron un sabor distintivo. El amargor y la acidez del café elegido completaron una bebida original, sanjuanina y armoniosa en boca.
“No me considero barista todavía”
Con apenas 24 años, Agustín es consciente de que le queda mucho por aprender. “Si bien quería ganar, me mentalicé en que es un juego. Me estaba divirtiendo, aprendiendo, no lo quise llevar a la competencia. Los otros competidores no eran rivales, sino compañeros más. Quería que a ellos les vaya bien”, sostiene.
Las celebraciones serán breves: el 2 y 3 de octubre viajará a Tucumán para participar en el certamen Mejor Café. Por primera vez, dos sanjuaninos representarán a la provincia: Agustín como campeón provincial y Barby Rosselot, bicampeona nacional que se despide del formato competitivo para sumarse desde otro rol.
Entre sus proyectos está la idea de estudiar la carrera de Sommelier, atraído por el mundo de los sabores y sus combinaciones. Mientras tanto, sigue puliendo su técnica en Raizal, el local gastronómico del Aeropuerto donde trabaja, listo para lo que viene.