Del verano al invierno: la versión gratinada de los huevos rellenos que conquista las cenas frías
¿Pensabas que los huevos rellenos eran solo para el verano? Descubrí cómo esta versión caliente y gratinada se convierte en la cena perfecta para los días fríos. Ingredientes, paso a paso y un tip que te va a cambiar la vida.
Cuando el frío aprieta, pocas cosas reconfortan más que un plato caliente y cremoso. Los huevos rellenos, clásico de las mesas veraniegas, se reinventan en una versión gratinada que promete convertirse en la nueva favorita de las noches invernales. Con pollo, salsa de tomate y una capa de bechamel dorada, esta receta es la solución perfecta para una cena nutritiva sin complicaciones.
¿Qué necesitás para prepararlos?
La lista de ingredientes es sencilla y accesible. Para el relleno vas a precisar 8 huevos grandes, 3 muslos de pollo, una cebolla grande, 300 ml de salsa de tomate, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta negra recién molida. Para la salsa blanca y el gratinado: 50 gramos de manteca, 50 gramos de harina de trigo, 620 ml de leche entera, media cucharadita de nuez moscada molida, queso rallado a gusto y perejil fresco para decorar.
El paso a paso: de la cocción al gratinado perfecto
El primer paso es hervir los huevos durante 10 minutos. Luego, pasarlos por agua fría para cortar la cocción, pelarlos y cortarlos por la mitad a lo largo. Hay que retirar las yemas con cuidado y reservarlas.
Mientras tanto, dorar los muslos de pollo en una sartén con un chorrito de aceite, sal y pimienta. Una vez cocidos, desmenuzar la carne en hebras finas, quitando piel y huesos. En la misma sartén, rehogar la cebolla picada hasta que transparente, y luego agregar el pollo, la salsa de tomate y la mitad de las yemas pisadas. Mezclar bien a fuego suave hasta lograr un relleno jugoso.
Para la bechamel, derretir la manteca en una cacerola, sumar la harina y cocinar un minuto revolviendo. Incorporar la leche de a poco, sin dejar de batir para evitar grumos, y condimentar con sal, pimienta y nuez moscada. Cocinar hasta que espese.
Armado y horneado
Rellenar cada mitad de clara con la preparación de pollo y colocarlas en una fuente apta para horno o freidora de aire. Cubrir con la bechamel caliente, espolvorear con queso rallado y las yemas restantes desmenuzadas. Llevar a 200 °C durante 8 a 10 minutos, hasta que el queso esté dorado y burbujeante. Decorar con perejil fresco y servir bien calientes.
Un tip que ahorra tiempo: tanto los huevos duros, el tuco de pollo y la bechamel (guardada con film en contacto para que no forme costra) se pueden preparar con anticipación y conservar en la heladera. Así, solo queda armar el plato y hornearlo al momento de servir.