Delfina Arancibia ya tiene su medalla, pero su mente está en otro color
Delfina Arancibia empezó a los 8 años acompañando a su hermano al gimnasio. Hoy, a los 18, ya tiene su medalla sudamericana asegurada, pero su mente está en otro color.
La boxeadora mendocina Delfina Arancibia sigue haciendo historia en los Juegos Sudamericanos que se disputan en Santa Fe. Con solo 18 años, ganó su presentación y se metió en semifinales, lo que le garantiza al menos una medalla de bronce. Pero ella no se conforma: "Por lo menos ya es una tranquilidad, pero voy en busca de la de oro", aseguró.
En diálogo con Radio Post, la joven contó cómo vive sus primeros grandes desafíos internacionales. En la tribuna tuvo un respaldo especial: su familia viajó para acompañarla. "Estoy muy contenta de que haya podido venir mi familia a apoyarme, estar conmigo y hacerme el aguante en la tribuna", dijo.
Del juego al ring
Arancibia empezó en el boxeo a los ocho años, cuando acompañaba a su hermano al gimnasio. Detrás de ambos estaba su padre, que también había practicado la disciplina y los impulsó a entrenarse. Lo que al principio era un juego cambió con su primera exhibición: recibir golpes, según recordó, despertó en ella la necesidad de superarse. Desde entonces, se tomó el deporte en serio y empezó a fijarse metas.
Su recorrido internacional ya incluye la Copa América de Colombia y una competencia en Foz de Iguazú, Brasil. Allí sufrió una derrota que, según explicó, terminó siendo parte de su crecimiento. "Me sirvió mucho para aprender, ver mis errores y ponerme a punto para después darme una revancha", señaló.
El sueño olímpico
Su gran meta no es convertirse rápidamente en profesional, sino representar a la Argentina en unos Juegos Olímpicos. "La idea es llegar a los Juegos Olímpicos, poder clasificar y seguir representando al país", explicó. Ese camino incluye competencias continentales y torneos clasificatorios. La boxeadora destacó además el crecimiento del seleccionado argentino: "Tenemos un equipo increíble. Estamos a la altura, la Selección Argentina va sumando experiencias y estamos teniendo mucho rodaje".
En ese recorrido aparece una referencia fundamental para el boxeo mendocino: Pablo Chacón, quien actualmente la entrena. Arancibia reconoció que admira la carrera del exboxeador y que su experiencia olímpica representa un espejo para lo que pretende conseguir. "Es mi entrenador, lo admiro mucho porque fue el último medallista olímpico", afirmó.
La joven también señaló a Cuba, Brasil y Colombia entre los países que mantienen un nivel alto en el boxeo regional. Justamente, su próximo combate será ante una representante brasileña a la que ya conoce. Ambas se enfrentaron anteriormente en Foz de Iguazú y aquella pelea terminó con una contundente victoria de Arancibia por 5 a 0.
La semifinal tiene además un premio adicional: al haber llegado a esta instancia, la mendocina ya sabe que volverá con una medalla. Pero su expectativa está puesta más arriba. "Por lo menos ya es una tranquilidad, pero voy en busca de la de oro", repitió.
Arancibia destacó también el crecimiento de la participación femenina en una disciplina históricamente dominada por hombres. Mencionó como referentes a figuras como Marcela "La Tigresa" Acuña y Alejandra "Locomotora" Oliveras, quienes contribuyeron a abrir camino para otras deportistas. "Demostraron que el boxeo también es para nosotras, que tenemos las mismas oportunidades y que se puede", sostuvo.
La joven resume su fórmula en dos palabras: constancia y disciplina. Lleva diez años dentro de un gimnasio y ahora comienza a recoger resultados internacionales. Ya tiene asegurado un lugar en el podio. El siguiente paso será buscar la final y mantener vivo un proyecto que mira mucho más lejos: llegar algún día a representar a la Argentina en unos Juegos Olímpicos.
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