Dengue en Rosario: la estrategia que logró frenar los contagios y el plan para sostenerlo
Rosario llega a la temporada 2025-2026 sin casos autóctonos de dengue, un logro que las autoridades buscan sostener con una estrategia que se ejecuta en pleno invierno.
Rosario celebra un presente sanitario inédito en la lucha contra el dengue: cero casos autóctonos y un solo caso importado en la temporada 2025-2026. El contraste con los 24.543 casos de la epidemia 2023-2024 y los 2.232 de la 2024-2025 marca un punto de inflexión que las autoridades atribuyen a una política integral de prevención y vacunación.
Este miércoles, en el cruce peatonal de Córdoba y San Martín, el municipio convirtió las veredas en una Feria de la Salud para conmemorar el Día Internacional de la Lucha contra el Dengue. Hubo puestos de vacunación, entrega de repelentes y música, con la participación de Cardio Nutri Dance y el Mercado de Productores. Pero el verdadero motivo de la jornada fue presentar el balance epidemiológico que hoy respira alivio, aunque sin bajar la guardia.
El abismo estadístico
Para dimensionar el logro, basta repasar los números de las últimas temporadas. En 2023-2024, Rosario sufrió una de las peores epidemias de su historia, con 24.543 contagios. La temporada siguiente mostró una desaceleración, con 2.232 casos autóctonos. Ahora, en 2025-2026, el escenario dio un vuelco drástico: no se registró ningún caso autóctono y solo se detectó un caso importado en todo el distrito.
Trabajo silencioso
Lejos de atribuir el descenso al azar, las autoridades municipales insisten en que la clave está en un trabajo silencioso que se realiza cuando el mosquito no vuela. Soledad Rodríguez, secretaria de Salud Pública municipal, explicó durante la intervención pública: “Queremos tener otro verano rosarino sin dengue. Estamos a mitad del año, en pleno invierno, y la misión hoy es destruir todos los huevos de Aedes aegypti que se encuentran en los reservorios”.
La funcionaria recordó que el insecto adulto desaparece con las bajas temperaturas, pero deja sus huevos adheridos a las paredes de cualquier recipiente que haya acumulado agua. La premisa es contundente: “Sin huevo no hay mosquito, sin mosquito no hay dengue”.