Denuncia explosiva en Formosa: acusan al Gobierno de usar la Justicia para disciplinar opositores
¿La Justicia como brazo ejecutor del poder? La dura denuncia de Piñeiro que estremece Formosa y apunta a un plan de persecución política.
El dirigente radical Gerardo Piñeiro encendió la mecha en Formosa con una denuncia que sacude el tablero político provincial. En una declaración contundente, apuntó directamente contra el Poder Ejecutivo local y lo acusó de convertir el sistema judicial en un arma de persecución contra quienes se animan a disentir.
El clima político en Formosa está que arde. La denuncia de Piñeiro no solo apunta a la oposición tradicional, sino que también lanza un mensaje directo a los dirigentes del oficialismo que piensan en dar un portazo.
¿Un mensaje para los propios?
El análisis del dirigente radical va más allá: sostiene que la embestida judicial busca disciplinar a la propia tropa del gobierno, enviando una señal clara a cualquiera que piense en alejarse del espacio oficialista.
En su exposición, Piñeiro mencionó de manera explícita a Atilio Basualdo y Francisco Paoltroni, dos figuras públicas que en los últimos tiempos marcaron distancia o criticaron a la conducción provincial. Sobre este punto, el dirigente fue tajante: «Desde el gobierno se puso en marcha la persecución judicial a legisladores y dirigentes de la oposición. Ya no es una novedad, pero sí un límite que no podemos naturalizar».
¿Copia del manual chavista?
Uno de los ejes más fuertes de la denuncia se centra en la metodología que se aplica desde los tribunales locales. Según Piñeiro, la rápida tramitación de sanciones económicas y la confección de causas penales a contrarreloj forman parte de un engranaje sistemático para asfixiar financieramente y desgastar la imagen de los referentes críticos.
«El uso de los tribunales locales, las multas millonarias exprés y las denuncias penales armadas a contrarreloj para castigar a los que piensan distinto o a quienes decidieron romper con el oficialismo, responde a un manual político copiado textualmente del chavismo venezolano», aseveró Piñeiro, trazando un paralelo directo con las estrategias de control aplicadas en Venezuela.
Para dimensionar la gravedad del diagnóstico, el dirigente radical remarcó las consecuencias para la ciudadanía y la república: «Cuando la Justicia deja de proteger al ciudadano y se transforma en el brazo ejecutor de un gobierno para disciplinar a la disidencia y dar mensajes de terror, la democracia se convierte en una cáscara vacía».
¿Autosolución o esperar milagros?
Frente a este panorama, Piñeiro descartó la postura pasiva de esperar soluciones desde la Nación o de afuera. Sostuvo que el destino institucional de la provincia depende de la movilización de sus propios actores.
«Ya no podemos seguir esperando que las soluciones vengan desde afuera. No podemos quedarnos de brazos cruzados esperando que otros tomen cartas en el asunto o que un milagro nacional cambie nuestra realidad. La historia nos demuestra que el cambio real depende pura y exclusivamente de nosotros», remarcó con convicción.
En ese sentido, insistió en la necesidad de superar los personalismos y la fragmentación que históricamente trabaron la consolidación de una alternativa competitiva en Formosa.
Un llamado a la unidad
El tramo final de su pronunciamiento fue una convocatoria abierta a todos los sectores de la sociedad civil, independientes y partidos opositores para construir una gran coincidencia programática que restaure el equilibrio de poderes.
«Es hora de dejar de mirarnos el ombligo. Es momento de dejar de lado los egos, las diferencias ideológicas y las divisiones entre sectores políticos que solo le son funcionales a los que se perpetuaron en el poder», cuestionó el referente.
Y profundizó el pedido de integración: «El llamado es urgente: tenemos que juntarnos absolutamente todo el arco político y ciudadano que realmente deseemos cambiar Formosa. Si nos comprometemos de verdad, dejando de lado los colores y banderías partidarias por una causa mayor, vamos a ser capaces de reconstruir a Formosa y transformarla en el estado democrático y republicano que nos merecemos».
Para cerrar, sintetizó el compromiso intergeneracional: «Hagámoslo por nosotros, pero sobre todo, hagámoslo por el futuro de nuestros hijos y de las generaciones venideras. ¡Es momento de actuar ahora!».