Denuncian graves irregularidades en el penal de Alto Comedero y piden investigar a los guardias
Una familiar de un preso denuncia maltratos, drogas y castigos en el penal de Alto Comedero. ¿Qué más reveló? Los detalles que preocupan a las familias.
Una mujer, familiar de un interno del Servicio Penitenciario de Alto Comedero, rompió el silencio y denunció una serie de hechos que la tienen alarmada. Su relato menciona malos tratos, circulación de drogas y castigos que incluirían palizas y aislamiento. Pidió reserva de identidad por miedo a represalias, pero exigió una investigación profunda que no deje afuera a nadie.
¿Qué pasa dentro del penal según la denunciante?
La mujer asegura que, pese a los controles en las visitas, la droga sigue ingresando al establecimiento. Habló de pasta base y otras sustancias que circularían entre los pabellones. Según su testimonio, esto no solo es ilegal, sino que además genera más violencia y conflictos entre los internos.
Para ella, el encierro debería ser una oportunidad para que los presos se alejen de las adicciones, estudien, aprendan un oficio y se preparen para reinserción social. Sin embargo, la presunta presencia de estupefacientes complica cualquier posibilidad de rehabilitación.
Castigos, aislamiento y falta de comida
Otro de los puntos más fuertes de la denuncia tiene que ver con el trato que recibirían algunos internos. La familiar mencionó presuntas palizas, castigos con aislamiento y hasta días sin recibir alimentos. Son acusaciones muy serias que, de confirmarse, implicarían violaciones a los derechos humanos.
La mujer también apuntó contra el comportamiento del personal penitenciario. Dice que los controles se concentran casi exclusivamente en los visitantes, mientras que los guardias y otros trabajadores del penal no serían sometidos a la misma revisión. Pide que se los investigue a fondo.
El trato humillante a las familias
Las visitas tampoco estarían exentas de problemas. La denunciante describió situaciones que considera humillantes: actitudes hostiles o altaneras por parte de algunos uniformados, cuestionamientos por la ropa que usan los familiares y un clima general de tensión. Reclama un cambio en el trato y que se revisen los protocolos de manera integral.
Frente a este panorama, la mujer solicita que los organismos competentes intervengan y establezcan responsabilidades. Pide que se escuche a las familias y que se garantice un trato digno tanto para los presos como para quienes los visitan.