Denuncian que el rector de la UNaF avanza sobre tres facultades: qué pasa con las clases

Tres facultades de la UNaF quedaron en el centro de una interna que ya se siente en las aulas. Denuncian destituciones de decanos, designaciones a dedo y cátedras sin cubrir. La advertencia que preocupa a toda la comunidad universitaria.

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Denuncian que el rector de la UNaF avanza sobre tres facultades: qué pasa con las clases
Denuncian que el rector de la UNaF avanza sobre tres facultades: qué pasa con las clases

La Universidad Nacional de Formosa (UNaF) vive una de las crisis institucionales más profundas desde la vuelta de la democracia. La conducción del rector Augusto César Parmetler quedó en el ojo de la tormenta por denuncias de sectores académicos y gremiales que advierten un avance sistemático sobre la autonomía de las facultades que no comulgan con el oficialismo central.

El foco del conflicto está en tres unidades académicas: Humanidades, Recursos Naturales y Administración, Economía y Negocios. Allí, según las denuncias, se respira un clima de incertidumbre laboral y académica, marcado por presiones y decisiones que se toman desde el Rectorado sin pasar por los canales correspondientes.

Qué denuncian las facultades

La oposición interna enumera una serie de hechos que, según sostiene, alteran el funcionamiento normal de las facultades. Entre los más graves aparecen los intentos de destitución de decanos, el desconocimiento sistemático de las resoluciones de los Consejos Directivos y la imposición unilateral de designaciones docentes.

A ese cuadro se suman despidos de funcionarios de gestión en los decanatos, traslados compulsivos de personal nodocente, jubilaciones forzadas en medio de las tensiones políticas y una asfixia presupuestaria que ahoga a las unidades académicas. También se reportan el deterioro de la infraestructura, deficiencias en mantenimiento y denuncias por persecución hacia consejeros opositores.

Desde los órganos de gobierno de las facultades afectadas advierten que “los reiterados intentos de destitución de decanos, el desconocimiento de decisiones de los Consejos Directivos, las designaciones docentes unilaterales y las destituciones arbitrarias configuran un panorama preocupante”.

El Consejo Superior, en la mira

Las miradas apuntan ahora al Consejo Superior, el máximo órgano de gobierno de la casa de altos estudios. Los sectores críticos le reprochan su pasividad frente a los reclamos de los decanatos y alertan sobre el riesgo de convalidar resoluciones que pasan por encima del Estatuto Universitario y del Convenio Colectivo de Trabajo.

Las agrupaciones gremiales y docentes recuerdan que buena parte de los consejeros actuales conoce de primera mano lo que costaron las garantías conquistadas en décadas de debate y lucha. “Muchos de quienes integran el Consejo Superior conocen la importancia de los derechos políticos, la estabilidad laboral y las garantías conquistadas a través del Convenio Colectivo de Trabajo, que no deberían utilizarse como moneda de negociación ni defenderse de manera selectiva”, plantean.

En esa línea, cuestionan la falta de firmeza institucional del cuerpo: “Resulta contradictorio que se avalen decisiones que afectan la estabilidad institucional de los decanos mientras se dejan de lado los principios de autonomía, legalidad y respeto por las normas que sostienen la vida universitaria”.

El costo para los estudiantes

Las disputas de poder y la desarticulación administrativa ya tienen consecuencias concretas en el aula. El desguace de cátedras y la reasignación de dedicaciones docentes hacia el área de Rectorado dejan vacantes sin cubrir y comprometen la trayectoria de los estudiantes en sus carreras.

Dirigentes estudiantiles y docentes coinciden en que “cada cátedra sin cobertura, cada dificultad para garantizar el dictado de clases, cada servicio deteriorado y cada facultad debilitada repercuten directamente en la formación académica y en el futuro de miles de estudiantes”.

El fantasma de la intervención

Con ese trasfondo, la universidad queda en una posición de extrema vulnerabilidad jurídica e institucional. Si la escalada del conflicto continúa sin los canales de diálogo necesarios, la UNaF corre el riesgo de entrar en una crisis estructural severa que abra la puerta a una eventual intervención de organismos externos.

Desde la comunidad universitaria insisten en que la salida exige un cambio inmediato de rumbo: “La autonomía universitaria se defiende con respeto a las normas, diálogo y democracia, no con imposiciones. La UNaF no es el patrimonio de un rector, es de toda la comunidad universitaria”.

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