Denunciaron un secuestro y destaparon una red de matrimonio infantil, maternidad forzada y explotación
Un llamado al 911 destapó una historia de horror: una niña de 13 años fue vendida, casada y explotada durante años. ¿Cómo lograron condenar a sus captores?
Una investigación que comenzó con un llamado al 911 destapó un entramado de violencia y sometimiento que duró años. Una adolescente de 13 años fue obligada a casarse, a ser madre y a vivir en condiciones de servidumbre.
Todo arrancó en abril del año pasado, cuando una denuncia anónima al sistema de emergencias 911 alertó sobre el posible secuestro de una joven en el departamento de Caucete, provincia de San Juan. La rápida intervención policial permitió interceptar el vehículo señalado, donde viajaban la menor con su hijo recién nacido y varias personas.
De las primeras averiguaciones surgió que la joven había sido forzada a contraer matrimonio con el hijo de esa familia y luego a asumir la maternidad. La víctima fue trasladada constantemente por las provincias de Neuquén, Córdoba y Santa Fe, y sufrió todo tipo de violencias: agresiones físicas, explotación laboral, restricción al sistema de salud, privación alimentaria y violencia psicológica.
¿Cómo se logró la condena?
El trabajo de la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales, por disposición de la Unidad Fiscal Federal de San Juan, fue clave. El entrecruzamiento de información permitió reconstruir la línea temporal y establecer el rol de cada involucrado. Además, fue fundamental el trabajo conjunto con Gendarmería de Neuquén, Córdoba y Santa Fe.
La solidez probatoria llevó a que el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de San Juan condenara a los imputados a 10 años de prisión. El juez Daniel Doffo también dispuso una reparación económica de 75 millones de pesos y medidas no económicas, como comunicar la sentencia a la comunidad gitana de San Juan y Santa Fe, y a la familia de la víctima.
El calvario de la víctima
Según el Ministerio Público Fiscal, Isabel y Alberto Cristo —integrantes de la comunidad gitana— sometieron a la víctima a una unión forzada con su hijo Franco, que entonces tenía 20 años y ella 13. Por el matrimonio entregaron 825 mil pesos a los padres de la adolescente. La situación ocurrió entre marzo y abril de 2022 en Neuquén.
Franco mantuvo relaciones sexuales con la menor al menos tres veces, en el marco del rito gitano, lo que derivó en un embarazo. Luego, los tres acusados trasladaron a la víctima a Santa Fe, donde hasta diciembre de 2024 la explotaron mediante servidumbre sexual, doméstica y laboral.
Durante ese período, la golpearon, quemaron con cigarrillos y agua caliente, insultaron y amenazaron. La obligaban a vender ambulantemente en condiciones extremas y a hacer las tareas domésticas, entregando todo el dinero. Las exigencias continuaban incluso con mal clima, enfermedad o durante sus embarazos.
En diciembre de 2024, la víctima se mudó a San Juan con Franco y su hijo. En abril de 2025, los padres de él llegaron y, aprovechando una distracción, la obligaron a subir a una camioneta para llevarla de vuelta a Santa Fe. En Caucete, la joven intentó escapar con su hijo, pero Isabel Cristo la persiguió y la forzó a subir nuevamente. Un testigo llamó al 911.
En Argentina, la denuncia por trata de personas se realiza a través de la Línea 145, gratuita, anónima y disponible las 24 horas.