Denunció a su pareja, le dieron botón antipánico y a los días la mató a balazos en Pilar
Mónica Ligorria vendía huevos en la Panamericana y había denunciado a su pareja por violencia. Le dieron botón antipánico y una perimetral. Días después, la mataron a balazos en Pilar.
Mónica Ligorria tenía 40 años, vivía en Villa Astolfi y trabajaba vendiendo huevos en un puesto de la Panamericana. El lunes pasado, al mediodía, su pareja, Hernán Adalberto Ayerbe, la sorprendió en el kilómetro 57 y le disparó tres veces. Una de las balas le impactó en la cabeza.
La mujer fue trasladada de urgencia al Hospital Central de Pilar, donde permaneció internada durante cinco horas. Murió alrededor de las 20. El ataque ocurrió debajo de un puente en el acceso al country Estancias del Pilar, en el barrio El Panchito.
El caso no fue un estallido imprevisto. Según el testimonio de Nancy, hermana de la víctima, Mónica había denunciado a Ayerbe por violencia días antes del femicidio. "Él la maltrató psicológicamente por años y esto fue lo último. Siempre fue muy agresivo y le daba vuelta las cosas", dijo Nancy en diálogo con TN Central.
Una relación que terminó y una escalada de violencia
De acuerdo con el relato de la hermana, la relación entre Ayerbe y Mónica terminó una semana antes del crimen. "Cuando él se da cuenta que no había vuelta atrás, enloqueció y rompió todo en su casa. Estaban mis hijos, mis sobrinos, mi mamá. Se desquitó, estaba sacado y la pateó enfrente de todos. Pasó un límite", contó Nancy.
Al día siguiente, Mónica fue a la Comisaría de la Mujer en Pilar a hacer la denuncia. "Yo la acompañé y le dijeron que tenía que ir a rectificar a la fiscalía", relató la hermana.
La situación no se detuvo ahí. Mientras trabajaba junto a su hijo, Ayerbe volvió a cruzarla. "Mi hermana sale con mi sobrino a repartir huevos y él le cruzó la camioneta, agarró una llave cruz y se la revoleó. Tuvo que volver a denunciarlo", agregó Nancy.
Después de esa segunda denuncia, la víctima recibió el botón antipánico y se ordenó una medida perimetral. Pero una hermana del agresor le advirtió que Ayerbe tenía un arma de fuego. "Le dijo que era para ella y su hijo", sostuvo Nancy.
Los pedidos de ayuda que no alcanzaron
Mónica volvió a la comisaría para denunciar la amenaza, pero no le tomaron la denuncia. "Ella había mostrado dónde vivíamos, que era muy descampado, y ella les dijo que tenía miedo. La policía le dijo que si tenía miedo, que se escondiera", apuntó la hermana.
Nancy también cuestionó la respuesta que recibió la víctima después de la denuncia y de la medida perimetral. "Le dijeron que haga vida normal, que la perimetral la tenía él", sostuvo.
Según la reconstrucción inicial, el día del femicidio Ayerbe llegó al puesto donde trabajaba Mónica y efectuó tres disparos. Después escapó hacia Campana y, kilómetros más adelante, intentó quitarse la vida con un tiro en la cabeza.
Fuentes policiales y testigos citados por Pilar a Diario indicaron que, tras un breve intercambio, el hombre disparó tres veces con un arma de fuego. Una de las balas impactó en la cabeza de Ligorria.
"No queremos que quede en una muerte más. Una perimetral no hace que no te maten. Hay que hacer algo", cerró Nancy.