Denunció robos de naranjas en su chacra y la investigación terminó apuntando a otro lado
Un productor de Eldorado denunció robos de naranjas en su chacra y la policía montó una vigilancia de un mes. Lo que encontraron adentro de la plantación cambió por completo el eje de la causa y ahora la Justicia tiene que definir qué pasa con los involucrados.
Una seguidilla de robos de naranjas en una finca rural de Eldorado terminó derivando en un escenario que nadie esperaba: los que entraban a la plantación eran niños y adolescentes de comunidades mbya guaraníes de la zona.
La investigación se extendió durante un mes y quedó documentada por la Policía de Misiones, que elevó las actuaciones a la Justicia. Ahora le tocará a la magistratura analizar qué pasó y en qué circunstancias se produjo la recolección de la fruta.
El punto de partida: las denuncias del productor
Todo comenzó cuando un productor citrícola advirtió que personas ingresaban de manera reiterada a su establecimiento, ubicado en inmediaciones del camino a Puerto Mado, para llevarse frutas.
Frente a la repetición de los episodios, la Unidad Regional III dispuso una vigilancia discreta que quedó a cargo de la División Delitos Rurales.
Los pesquisas realizaron más de 15 intervenciones a lo largo de aproximadamente un mes. Así lograron establecer que quienes entraban a la plantación eran menores de comunidades cercanas.
De acuerdo con las averiguaciones, los chicos se movían por sectores de monte y senderos, juntaban naranjas y se retiraban con la fruta cargada en mochilas y bolsas.
Qué destino tenía la fruta
La investigación también permitió determinar que parte de lo recolectado era consumido por las propias familias de los menores. En algunos casos, además, las naranjas se intercambiaban por otras mercaderías.
En el marco de las actuaciones, los policías se trasladaron hasta las comunidades Ysyry e Yvoty Porã, donde dialogaron con los caciques y con familiares de los menores involucrados.
En esos encuentros, los integrantes de las comunidades explicaron que su forma de vida está estrechamente vinculada con el monte, el lugar por donde tradicionalmente se desplazan y buscan alimentos.
También señalaron que la plantación no tiene límites físicos visibles que permitan distinguir con claridad el sector cultivado de las áreas de circulación.
Los efectivos, por su parte, expusieron la situación planteada a partir de las denuncias del productor y siguieron documentando las distintas intervenciones en el establecimiento.
El último procedimiento
El operativo más reciente se concretó este lunes 26 de octubre, alrededor de las 15, en la propiedad María Magdalena.
Allí, los policías identificaron a cuatro menores que trasladaban 221 naranjas, repartidas en dos mochilas y dos bolsas.
Las frutas fueron secuestradas y luego se dio intervención a los padres de los chicos y a las autoridades comunitarias.
Con las actuaciones elevadas, la Justicia deberá analizar los hechos denunciados y las circunstancias en las que se produjo la recolección. También tendrá que evaluar las cuestiones vinculadas con la propiedad del establecimiento y con los derechos de los niños y adolescentes involucrados.