Denunció una financiera que operaba dentro de la Municipalidad de La Punta: qué pasó con los empleados que pedían créditos
Una exempleada contó cómo funcionaba el sistema de préstamos dentro del edificio municipal y qué pasó con los fondos. ¿Qué denuncia presentó y por qué teme represalias?
Una exempleada denunció que una financiera otorgaba préstamos a empleados municipales dentro del edificio de la Municipalidad de La Punta. Verónica Corbalán Molina trabajó allí durante un año y ocho meses y relató cómo funcionaba el sistema, que incluía créditos de hasta 800 mil pesos.
La mujer contó que su lugar de trabajo estaba en uno de los halls de ingreso al edificio municipal. "Me dijeron 'tenés que ir ahí' y fui ahí", dijo sobre cómo llegó a ocupar ese espacio.
Préstamos para empleados municipales
Según su relato, la empresa tenía un convenio con la Municipalidad y ofrecía créditos exclusivamente a los trabajadores municipales. "Había hecho un convenio totalmente legal con la Municipalidad y le otorgábamos préstamos a los empleados municipales únicamente", afirmó.
Los créditos se gestionaban a través de sistemas online y las cuotas se descontaban de los salarios. La firma trabajaba con otras empresas que aportaban los fondos. "Les dicen fondeadores porque son los que nos prestaban los fondos, vendría a ser el dinero para poder hacer los préstamos", detalló.
"No llegaban a fin de mes"
Corbalán Molina resaltó la situación económica de quienes pedían los créditos: "Me decían: 'No llego a fin de mes, no me alcanza para el supermercado, no me alcanza para vivir'". Y agregó: "A mí me daba dolor darles un préstamo a las personas porque no llegaban a fin de mes. Necesitaban el préstamo para comer, para comer, literal comer".
Tanto empleados como funcionarios municipales recurrían a estos préstamos. "Había gente tanto funcionarios como no funcionarios que sacaban préstamo para llegar a fin de mes", sostuvo.
Créditos de hasta 800 mil pesos
Los préstamos más altos rondaban los 700 mil u 800 mil pesos y estaban destinados a trabajadores con mayores ingresos. Se podían pagar en 12, 24 o hasta 48 cuotas. Sobre el costo financiero, Corbalán fue contundente: "El interés era muchísimo", aunque aclaró que no recuerda las tasas exactas.
La exempleada evitaba ofrecer los plazos más largos porque "era mucho tiempo que pasaba y la gente nunca se iba a deshacer del préstamo".
La denuncia contra la empresa
Corbalán Molina indicó que la empresa para la que trabajaba habría informado datos incorrectos a los aportantes de fondos sobre la situación contractual de los empleados: "Les mintieron a los fondeadores". Según su relato, los aportantes detectaron la situación y decidieron cortar el financiamiento.
La mujer evitó identificar a la empresa y a otras firmas vinculadas porque tiene temor a represalias. "Tengo miedo de que después tomen represalias o cuestiones judiciales contra mí", expresó.
También intentó llevar el sistema a Merlo
Mientras trabajaba en la empresa, Corbalán propuso instalar un esquema similar en Villa de Merlo. "Tuve una reunión con el intendente, con el contador, para poder hacer lo mismo", contó. Existía interés de funcionarios porque empleados municipales de Merlo pedían préstamos y no tenían una alternativa de este tipo. El proyecto no se concretó debido al conflicto que terminó con su desvinculación.
"Me quedé sin mi fuente de trabajo"
Corbalán Molina también se refirió a las consecuencias personales: "Me quedé sin mi fuente de trabajo y me dejaron sin la posibilidad de poder cobrar mi fondo de desempleo por este chanchullo que me hicieron".
La denunciante concluyó que, mientras trabajó allí, sus ingresos le permitieron afrontar arreglos en su vivienda: "Con esa plata pude arreglar mi casa, que se me llovía y estaba toda partida".