Depresión silenciosa: la advertencia de una psicóloga sobre quienes cumplen, trabajan y entrenan "como si nada"
Una especialista misionera explica por qué la hiperactividad puede ser una máscara del sufrimiento y qué señales delatan a quienes la padecen.
La psicóloga Macarena Picarschi (MP 1196) advirtió sobre los riesgos de atravesar un sufrimiento psíquico profundo bajo una apariencia de normalidad. En diálogo con el programa de streaming de Misiones Online Sala Cinco, la especialista analizó el fenómeno conocido como depresión silenciosa y alertó sobre el impacto de la crisis económica, la automedicación y la importancia de buscar ayuda profesional antes de llegar al límite.
El malestar no siempre se manifiesta con aislamiento o llanto visible. Según Picarschi, muchas personas sostienen su rutina diaria —trabajo, entrenamiento, obligaciones sociales— como una pantalla que oculta un profundo sufrimiento interno. "Es súper importante entender que no siempre una persona que funciona con su rutina, con entrenar, trabajar, significa que está bien", señaló.
La rutina como escudo
La licenciada explicó que la hiperactividad suele funcionar como un mecanismo de defensa. El sujeto afectado "utiliza este silencio como un mecanismo de defensa" para lograr que la rutina "haga a que esté todo el tiempo ocupado, entonces, que no piense, que no sienta".
Ese comportamiento estructurado permite simular un orden que no se condice con la realidad emocional. Para Picarschi, la rutina "hace que simule un orden, pero que internamente esto esté un poco desequilibrado", lo que dificulta que el entorno familiar o laboral detecte a tiempo la gravedad del cuadro.
Señales de alerta y el rol de los allegados
A pesar de la aparente normalidad, siempre hay pequeños cambios de conducta que encienden las alarmas. La especialista recomendó prestar atención a modificaciones sutiles en el estado de ánimo o al desgano en personas que suelen mostrarse activas. "Podemos ver también a esa persona funcionando con el piloto automático, como decimos muchas veces, y que la hablemos y esa persona o no responda o esté mirando lejos", describió.
En esos casos, el rol de los cercanos es clave, siempre que se actúe con preocupación genuina. Picarschi sugirió acercarse a preguntar de manera sincera: "¿Estás bien? O noto esto, noto lo otro, ¿cómo te puedo ayudar?"
La crisis económica como factor de presión
La realidad socioeconómica del país aparece como un factor que agrava los cuadros de ansiedad y depresión, sobre todo por la falta de previsibilidad. La licenciada admitió que la situación financiera actual es un desencadenante frecuente de consultas: "La cuestión actual del país y económico, sobre todo, es algo que se ve día a día y que es algo que perdemos el control totalmente".
Ante esto, recomendó enfocarse en las decisiones propias y "tratar de llevar todo lo que podamos el control o lo que podamos hacer nosotros", mientras que aconsejó "soltar un poco ese control" sobre las variables macroeconómicas para preservar la salud mental.
El riesgo de la automedicación
Otro punto crítico es el aumento del consumo de fármacos sin prescripción médica para combatir el insomnio o la ansiedad diaria. Picarschi advirtió que la automedicación es solo un paliativo temporal: "La verdad que es tapar la mano con el sol prácticamente, porque sí, en el momento me pasa, en el momento tomo y puedo descansar y dormir, pero al fin y al cabo no me soluciona eso".
Para la psicóloga, tomar pastillas por recomendación de terceros solo estira un proceso que tarde o temprano requerirá un abordaje serio: "Todo lo que no solucionemos hoy en día, largo, corto plazo, va a salir a la luz, con pastillita o sin pastillita". En esa línea, desalentó el sobrepensamiento de escenarios futuros negativos y alentó a buscar espacios terapéuticos para poner en palabras el malestar. "El hablar, el expresar y poner en palabras esto es lo más importante para poder sanar, para poder estar bien", concluyó.