Derogaron una protección clave y la producción bananera del norte quedó en vilo
Una resolución nacional derogó barreras sanitarias que protegían al banano argentino. ¿Qué peligro corre la producción del norte?
Un profundo estado de alerta se encendió en el sector productivo de Formosa tras la publicación de la Resolución 114/26 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. La medida derogó normativas históricas que impedían el ingreso de banana extranjera a las provincias del NEA y NOA.
El presidente de la filial Laguna Nainek de la Federación Agraria Argentina, Pánfilo Ayala, advirtió que la decisión oficial deja a los cultivos locales expuestos a plagas devastadoras. En diálogo con FM VLU 88.5, expresó su preocupación por el impacto que esto podría tener en las familias rurales del norte argentino.
¿Qué dice la resolución que encendió las alarmas?
La Resolución 114/26 derogó, entre otras, la Resolución 99/94 y su extensión de 2005, que establecían barreras cuarentenarias para proteger la sanidad de los cultivos locales. “Estábamos protegidos y de un porrazo la derogaron”, lamentó Ayala.
El referente agrario señaló que la quita de controles expone a los cultivos a enfermedades que actualmente no existen en el país. “Si ingresan enfermedades que existen en otros países y que están prohibidas en zonas productoras como Salta, Jujuy, Formosa y Misiones, va a ser letal”, afirmó.
Articulación regional para frenar la medida
Las organizaciones de productores del norte ya comenzaron a coordinar acciones conjuntas. Ayala detalló que los productores de Salta y Jujuy activaron gestiones con el Gobierno provincial y el SENASA. “Vamos a golpear las puertas que sean necesarias para que este tema se revé o se dictamine una nueva norma de protección”, aseguró.
El riesgo más temido es el ingreso de la Sigatoka negra, un hongo que obligaría a destruir la producción y esperar 30 años para volver a cultivar. “Quedamos totalmente desprotegidos sanitariamente”, remarcó Ayala.
Una crisis que se agrava
Este revés normativo se suma a tres décadas de declive del sector. Según Ayala, en los últimos 30 años desapareció más del 90% del área de siembra. “Más de 5.000 familias vivían de la producción bananera; hoy es un trabajo mínimo”, explicó.
En Nainek, donde antes trabajaban 300 embaladores y funcionaban cinco fábricas de cajones, hoy solo dos fábricas subsisten. “Estamos en un momento terminal y vienen con este golpe”, concluyó.