Derribaron otro búnker narco en Rosario: el detalle que apareció adentro complica a toda una banda
Un llamado al 911 por una vivienda usurpada por 13 personas armadas encendió la mecha. Meses después, en Cerrito y las vías, la fiscalía encontró algo que no esperaba: el lugar no era solo un búnker.
Un nuevo golpe al narcotráfico se concretó en el oeste de Rosario. Un búnker ubicado en Cerrito y las vías, en el corazón de Villa Banana, fue derribado en el marco de una investigación que apunta a la estructura del "Clan Muñoz". Se trata del derribo número 147 en la provincia de Santa Fe y el 88 en la ciudad.
El secretario de Seguridad provincial, Omar Pereira, puso el acento en que las tareas de inteligencia y prevención no se frenaron ni siquiera durante los Juegos Suramericanos: "no detiene sus tareas de investigación y prevención del delito, aun en pleno desarrollo de los Juegos Suramericanos", sostuvo el funcionario.
Qué encontraron en el lugar
El fiscal César Pierantoni, de la Unidad Fiscal de Microtráfico, describió el rol que cumplía ese espacio. "De esta banda, con importante poder territorial, ya hay cuatro personas imputadas por comercialización de estupefacientes y por las usurpaciones violentas", afirmó.
Según detalló el fiscal, en Cerrito y las vías "funcionaban un búnker y un punto de acopio de estupefacientes". Y agregó: "En el allanamiento realizado el 12 de agosto se secuestraron 800 dosis de cocaína y 100 dosis de marihuana en este lugar, dedicado exclusivamente a la venta y caracterizado, además, por la gran cantidad de jóvenes conocidos como soldaditos que reunía. Además de controlar el territorio, realizaban las usurpaciones".
La banda que quedó en la mira
El Clan Muñoz saltó a las crónicas policiales a raíz del homicidio del policía federal Rodolfo Arnaldo Manfredi, de 30 años, asesinado a balazos en la madrugada del 12 de junio pasado en esa zona de la ciudad. A partir de ese hecho, otras bandas comenzaron a disputarle el territorio de manera feroz.
El clan estaba vinculado a Los Monos y, tras el crimen del uniformado, se realizaron operativos que derivaron en la captura de su líder principal, Eduardo Rodolfo Muñoz, quien se encontraba prófugo.
El 12 de agosto, la Policía Federal llevó adelante diez allanamientos en Villa Banana. Esos procedimientos respondieron a una ola de enfrentamientos armados y disputas territoriales entre bandas menores y soldaditos que buscaban quedarse con el control del territorio que los Muñoz habían dejado vacante.
En paralelo, avanzaron los procesamientos por lavado de activos contra integrantes de la familia del clan, como Roberto Darío "Narigón" Muñoz, después de que se determinara que ponían a nombre de familiares numerosos inmuebles y vehículos de alta gama adquiridos con dinero del narcotráfico.
La huella de Los Monos y el origen de la causa
La banda constituyó la facción remanente y más visible en el corto plazo dentro del asentamiento. Tras las condenas de los líderes de los Saravia, el Clan Muñoz pasó a tomar la posta del control de los pasillos de Villa Banana mediante un esquema idéntico de abuso territorial y balaceras.
La fiscal Marina Viggo, de la Unidad de Violencia Altamente Lesiva, explicó cómo se inició todo: "la investigación se inició a partir de un llamado al 911, en el que una persona denunció que alrededor de 13 personas armadas habían usurpado su vivienda. A partir de ello se realizaron los allanamientos y se procedió al secuestro de una importante cantidad de estupefacientes".