Desapareció en dictadura y lo buscaron 49 años: el dato que apareció en un cementerio de Mendoza
¿Qué apareció en el Cuadro 33 del Cementerio de Mendoza que permitió cerrar una búsqueda de casi 50 años?
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y la Justicia confirmaron la identidad de Carlos Simón Poblete, un sanjuanino secuestrado en abril de 1977 durante la última dictadura cívico-militar. La noticia llegó casi cinco décadas después de su desaparición y tuvo como punto de partida un procedimiento forense realizado en Mendoza.
La identificación se apoyó en una muestra genética aportada por su hija, Miriam Fernández, y puso fin a una búsqueda que atravesó distintas etapas judiciales y científicas.
Un NN en el Cuadro 33
Los restos de Poblete habían sido recuperados en 2010 durante las exhumaciones practicadas en el Cuadro 33 del Cementerio de la Ciudad de Mendoza. Allí había sido inhumado como NN, es decir, sin identificación alguna.
Ese dato resultó central: permitió vincular el caso con las tareas de búsqueda de personas desaparecidas que el EAAF impulsó entre 2010 y 2015 en ese cementerio.
Los trabajos incluyeron excavaciones arqueológicas en 250 sepulturas y el análisis antropológico de los cuerpos recuperados, con el objetivo de establecer correspondencias con personas desaparecidas. El procedimiento permitió conservar evidencia material y avanzar en la identificación de restos que habían permanecido sin nombre durante años.
El secuestro y el paso por La Perla
Poblete tenía 33 años cuando fue privado ilegítimamente de su libertad en Córdoba, junto a su pareja, María del Carmen Moyano Maure, que estaba embarazada. Ambos fueron trasladados al centro clandestino de detención La Perla, según quedó acreditado judicialmente.
Ese antecedente ubica el caso en el marco de los crímenes de lesa humanidad que investiga la Justicia federal.
La hija que recuperó su identidad
La historia de Poblete se entrelaza con la de Miriam Fernández, quien nació en cautiverio y recuperó su identidad en 2017, cuando un estudio de ADN confirmó que era hija biológica de Poblete y Moyano.
Con la identificación de los restos, la familia cierra una etapa de búsqueda y el caso se suma al registro judicial y forense sobre las desapariciones cometidas durante la dictadura.
Hacia adelante, la preservación de la evidencia genética y documental sigue siendo la base para nuevas verificaciones en las investigaciones de lesa humanidad.