Desapareció hace tres meses en Salta y lo hallaron a cientos de kilómetros: el dato que nadie puede explicar
Tres meses de búsqueda, una familia desesperada y un hallazgo a cientos de kilómetros de su casa. Eduardo Gonzalo Aldana apareció con vida en Jujuy, pero nadie sabe cómo llegó hasta ahí. Lo que sus allegados descubrieron sobre su estado cambia todo.
Eduardo Gonzalo Aldana estuvo tres meses desaparecido. Su familia lo buscó sin descanso y lo encontró con vida, pero en un lugar que nadie imaginaba. El hombre fue localizado en Perico, provincia de Jujuy, y el reencuentro con sus seres queridos fue puro llanto y abrazos.
La noticia llegó después de semanas de incertidumbre y de una búsqueda que parecía no tener fin. La familia de Aldana había difundido su imagen y pedido ayuda para dar con su paradero. Cada dato, cada mensaje, cada publicación compartida mantenía viva la esperanza de encontrarlo sano y salvo.
Según contaron sus allegados, Aldana padece Alzheimer. Ese dato agregó una cuota extra de preocupación durante todo este tiempo, porque su condición podía exponerlo a cualquier peligro en la calle.
¿Cómo llegó hasta Jujuy?
Ese es el interrogante que ahora intenta responder la familia. La distancia entre Salta y Perico no es menor, y nadie sabe con certeza qué pasó en el medio. Cómo viajó, con quién estuvo, qué comió, dónde durmió: todo eso quedó envuelto en un misterio que recién empieza a develarse.
Lo concreto es que está vivo. Y eso, para los suyos, vale más que cualquier explicación.
Durante los tres meses de ausencia, familiares y amigos sostuvieron la búsqueda con una obstinación admirable. Compartieron su foto una y otra vez, hablaron con desconocidos, golpearon puertas. Cuando finalmente llegó el llamado que confirmaba el hallazgo, el alivio fue tan grande como la angustia acumulada.
Tras el reencuentro, agradecieron públicamente a todos los que colaboraron: quienes compartieron las publicaciones, quienes aportaron información y quienes mantuvieron el pedido de búsqueda activo. Sin esa cadena de solidaridad, dicen, el final podría haber sido otro.
El abrazo final, con lágrimas y risas mezcladas, cerró una etapa de pesadilla. Ahora la familia busca respuestas, pero también celebra lo único que importa: Eduardo volvió a casa.