Desarman sus casas en Chaco para que el agua no se las trague: "Sacamos lo que pudimos"

Los vecinos de Puerto Antequera desarman sus casas para salvar las chapas, mientras el agua avanza y nadie les ofrece un lugar seco. En San Pedro Pescador arman defensas a mano y denuncian que están solos: piden ayuda urgente.

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Desarman sus casas en Chaco para que el agua no se las trague: "Sacamos lo que pudimos"
Desarman sus casas en Chaco para que el agua no se las trague: "Sacamos lo que pudimos"

En Puerto Antequera, Chaco, las familias están desarmando sus viviendas con sus propias manos antes de que la crecida del río Paraná las cubra por completo. Sacan las chapas de los techos, las apilan y las trasladan a la banquina de la ruta 63 para reutilizarlas cuando el agua baje, aunque nadie sabe cuándo será eso.

La crecida, impulsada por el fenómeno de El Niño, llegó a la zona más rápido de lo previsto y todavía no alcanzó su pico. Desde hace una semana, decenas de familias viven al costado del asfalto, en improvisadas casillas armadas con troncos, nylon y lo que la corriente arrastra desde el río. Los corrales para las gallinas y los chivos también están sobre la banquina, para que los animales no se crucen en la ruta. En algunos sectores, la única forma de llegar a las casas es en canoa.

Un certificado para no perder el trabajo en medio de la inundación

Un vecino que trabaja en un centro de salud contó que tuvo que ir a buscar un certificado policial para no perder su empleo. "Mañana tengo que entregar el papel. Saqué a mi familia antes de que llegara el agua, porque cuando empezó a correr atrás de mi casa ya no quedaba otra opción. Sacamos todo lo que pudimos", relató a TN mientras desarmaba el techo. Las chapas son lo más valioso que tiene.

Ninguno de los consultados recibió una oferta de un lugar seco para pasar la noche. "Hasta ahora, nadie, nada", repitió una señora mayor cuando le preguntaron si tenían acceso a un refugio. "Vamos a estar acá hasta que el agua nos corra y ahí veremos a dónde vamos", reconoció. La mujer lamentó que la situación se vive "día a día".

Una empleada municipal que llegó al lugar para ayudar admitió que los recursos son insuficientes. "Se hace lo que se puede, porque la verdad que el agua avanzó bastante". Y enumeró lo que más necesitan las familias que siguen atrapadas en los altillos de sus casas inundadas: repelentes, agua mineral y alimentos no perecederos. Las donaciones se pueden acercar al puesto caminero sobre la ruta 63, a la altura de Antequera.

San Pedro Pescador: defensas a mano y un pedido que no llega

En el barrio San Pedro Pescador, también en Chaco, los vecinos denunciaron que están solos. Desde el domingo construyen a mano sus propias defensas contra el agua desbordada de la laguna: bolsas llenas de tierra y arena apiladas y apisonadas una sobre otra, cruzando una calle de tierra, para frenar el avance.

"Estamos a pulmón y haciendo con lo que tenemos. Lo que ven son las personas que están acá y somos los que estamos haciendo las cosas", dijo uno de los vecinos que trabaja en la defensa.

El terreno del barrio cae abruptamente hacia el agua. En algunos sectores, el nivel ya supera la cintura de un adulto. Algunas familias quedaron aisladas y se conectan con el resto del barrio en canoas de madera. Otras construyen improvisadas casillas con palos, troncos, nylon y bolsas plásticas, con materiales que recuperan directamente de lo que trae la corriente del río.

La defensa que armaron funciona, por ahora. "La humedad no pasa. Lo que hicimos el domingo todavía aguanta", explicó el vecino. Pero el riesgo es que, aunque por el frente el agua esté contenida, por los costados el nivel siga subiendo y termine entrando de todas formas. El municipio aportó bolsas y algo de tierra. Los vecinos piden un camión de arena y una retroexcavadora que acelere el trabajo.

Dos espacios secos que nadie habilita

El vecino señaló que una escuela del barrio podría funcionar como centro de evacuados, pero las autoridades no la habilitan. "Yo, personalmente, fui a hablar con la directora de la escuela y ella también se puso a llorar por la situación. Dice que viene de una familia pobre, que muchas veces le pasó esto, y que está entre la espada y la pared. Espera que el gobierno le autorice", relató a TN. Mientras tanto, el agua sube.

El barrio también tiene un salón de usos múltiples municipal —conocido como el SUM— donde se realizan actos y eventos. Tampoco está disponible para los evacuados. Es decir, hay dos espacios secos con energía eléctrica que podrían albergar a las familias afectadas y ninguno está habilitado.

Los vecinos suplican por ayuda a las autoridades. (Foto: captura de TN).

Algunos tuvieron que desarmar sus casas para no perderlo todo. (Foto: captura de TN).

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