Desde Bahía Blanca al Vaticano: el ingeniero argentino que mostró su robot de telemedicina al Papa
Un ingeniero bahiense llegó al Vaticano para una demostración de alto nivel. ¿Cómo una tecnología diseñada en Argentina puede cambiar la vida de un millón de niños? La historia detrás del robot que conecta médicos con pacientes a miles de kilómetros.
Un ingeniero electrónico argentino, formado en la Universidad Nacional del Sur, protagonizó una escena de alto nivel: una videoconferencia con el Papa León XIV para demostrar el funcionamiento de un robot de telemedicina. La tecnología, diseñada para asistir a niños en zonas de difícil acceso médico, fue entregada al Vaticano con una meta ambiciosa: ayudar a un millón de niños en tres años.
Mike Medús, nacido en Bahía Blanca, fue el encargado de explicar al pontífice las capacidades del dispositivo RP Lite durante la presentación organizada por la Alianza Global del Papa para la Salud y la Atención Humanitaria de la Infancia.
¿Cómo funciona el robot que cautivó al Papa?
El dispositivo, cuyo nombre RP significa “Remote Presence” (Presencia Remota), no se quedará en el Vaticano. Medús confirmó a TN que será enviado a un lugar del mundo con una necesidad sanitaria urgente.
El sistema permite que un médico, a través de una pantalla, cámaras y sensores, interactúe en tiempo real con un paciente y el equipo local que lo asiste. “Nosotros tenemos patentado el concepto de presencia remota”, explicó el ingeniero, detallando que esto posibilita evaluar casos, orientar diagnósticos o indicar tratamientos a distancia.

Una trayectoria que comenzó hace más de dos décadas
La historia de Medús en este campo es de larga data. En 2002, luego de mudarse a Santa Bárbara, California, fundó junto a dos socios la empresa InTouch, pionera en el diseño de robots de telemedicina.
Durante años, desarrollaron sistemas para conectar especialistas con hospitales que carecían de ellos, como en zonas rurales o para emergencias neurológicas. La compañía creció hasta convertirse en una referencia global y fue adquirida en 2020 por Teladoc Health, líder en atención médica virtual.
“Ellos no tenían robots… compraron nuestra empresa, pero somos fundadores”, aclaró Medús sobre la transacción. Los robots, incluido el RP Lite, pasaron entonces al catálogo de Teladoc.
Un proyecto con sello familiar
Para el ingeniero bahiense, un detalle tiene un valor especial: el liderazgo del diseño físico del robot RP Lite está a cargo de su hijo Franco, ingeniero mecánico. “Es el único ingeniero mecánico en toda la compañía”, destacó.
La participación familiar se extiende a otro de sus hijos, Mateo, quien se dedica a la ciberseguridad de los sistemas desde Santa Bárbara. Para Medús, ver a sus hijos involucrados en una tecnología que ayuda a niños es un gran orgullo.
El vínculo argentino que sorprendió al Papa Francisco
La relación con el Vaticano tiene un origen curioso. Todo comenzó con una iniciativa impulsada por un arzobispo egipcio cercano al Papa Francisco, destinada a asistir a niños vulnerables.
Cuando Teladoc se sumó al proyecto, aportando equipos para hospitales en Egipto y otros países, se descubrió que el soporte técnico se realizaba desde Argentina. “Cuando el Papa Francisco supo… no lo podía creer, quiso conocer al ingeniero que estaba detrás de ese trabajo. Nos conocimos y fue muy significativo”, recordó Medús.

El proyecto continuó con el nuevo pontífice, León XIV, a quien Medús describió como una persona “tranquila, suave y muy agradecida”, que comprendió el potencial de la tecnología para ayudar a niños en todo el mundo.
El pionero del trabajo remoto desde Bahía Blanca
La historia de Medús tiene un capítulo visionario. Tras regresar a Argentina desde EE.UU., organizó un sistema de trabajo remoto mucho antes de que fuera una norma. Comenzó trabajando solo desde una oficina en La Carrindanga, Bahía Blanca, haciendo soporte técnico para Estados Unidos.
Ese experimento creció exponencialmente. “De una persona que era pasamos a tener 350 de Argentina. Y tenemos tres call centers para todo el mundo desde Bahía Blanca”, relató. Cuando llegó la pandemia, su equipo ya tenía una ventaja invaluable: “Ya sabíamos trabajar remoto más que nadie”.
Hoy, el robot presentado al Papa está listo para su misión final: ser enviado a un punto del planeta donde pueda salvar la distancia entre un médico especialista y un niño que lo necesita.