Desde la celda a la estafa: el “call center” trucho que presos montaron en un penal y que tuvo a dos jueces como víctimas
Desde las celdas de un penal bonaerense, una banda de internos operaba un centro de estafas telefónicas. Lo que descubrieron las autoridades cuando rastrearon a dos de sus víctimas más insólitas cambió todo.
La investigación por una serie de estafas telefónicas desembocó en un hallazgo que expone las falencias de seguridad en las cárceles bonaerenses. Un grupo de internos de la Unidad 35 de Magdalena operaba un centro de llamadas fraudulento desde el interior del penal, y entre sus blancos estuvieron nada menos que dos jueces de la Cámara de Apelaciones en lo Penal de San Isidro.
Este hecho, que aceleró notablemente la pesquisa, permitió a las fuerzas de seguridad desbaratar la organización. La causa está a cargo del fiscal Patricio Ferrari, con el trabajo de la Dirección de Investigaciones de San Isidro.
¿Cómo empezó todo? La denuncia de un magistrado octogenario
El caso salió a la luz tras la denuncia del juez Luis Cayetano Cayuela, de 80 años. El 19 de febrero, el magistrado recibió una llamada en su domicilio particular. Los delincuentes, haciéndose pasar por empleados de empresas, lograron vulnerar su cuenta de WhatsApp.
Una vez que tomaron el control, comenzaron a contactar a sus allegados para solicitarles dinero, utilizando su identidad. La maniobra, conocida como “spoofing”, resultó efectiva inicialmente.
El intento fallido que terminó por delatarlos
Los estafadores intentaron repetir la operación el 26 de febrero, esta vez con otro integrante del Poder Judicial. El objetivo fue el juez Juan Eduardo Stepaniuc, de 74 años.
Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido con Cayuela, Stepaniuc logró detectar la situación anómala de inmediato. Su rápida reacción y la posterior denuncia fueron elementos clave para que la investigación pudiera avanzar y rastrear el origen de las llamadas.
El allanamiento y los cerebros de la operación
Las tareas de inteligencia permitieron identificar a tres internos como los presuntos responsables de coordinar las estafas. Se trata de Nicolás Giménez (26 años), Juan Manuel Acuña (32) y Facundo Ponce (28), quienes ya fueron imputados en la causa.
Para confirmar las sospechas, se realizó un allanamiento en el pabellón 7 de la Unidad 35. Allí, específicamente en la celda número 3, los efectivos realizaron un secuestro clave para la investigación.
Incautaron al menos seis teléfonos celulares, cargadores y varias tarjetas SIM, que eran las herramientas utilizadas para concretar los fraudes. Según la investigación, Giménez actuaría como el líder de la banda.
Este interno no es nuevo en el sistema: ya cuenta con condenas previas que suman aproximadamente 14 años de prisión por robos agravados.
Un penal con antecedentes alarmantes
El hallazgo de este “call center” ilegal no es un hecho aislado en el penal de Magdalena. Este establecimiento ya estaba en la mira por otros episodios graves ocurridos recientemente.
Desde allí, según investigaciones, se habrían realizado las llamadas extorsivas a Rodrigo Gómez, el soldado de 21 años que se suicidó mientras cumplía funciones en la Quinta de Olivos a principios de año.
Asimismo, en las últimas semanas se detectaron desde esa cárcel otras estafas, particularmente vinculadas a publicaciones falsas de alquiler de departamentos en la Costa Atlántica. Estos hechos pintan un panorama preocupante sobre el control dentro de la unidad.