Desesperación en Nicanor Olivera: Una mujer murió tras un paro cardíaco y la ayuda médica nunca llegó a tiempo
Una carrera contra el tiempo que terminó en tragedia. Los escalofriantes detalles de cómo falló todo el sistema de salud en un pueblo bonaerense y la desesperación de quienes intentaron salvar una vida.
Una tragedia evitable conmociona al pueblo bonaerense de Nicanor Olivera, donde una mujer falleció luego de sufrir un paro cardíaco. El dramático relato de los testigos revela una cadena de fallas en el sistema de salud local que impidió su atención inmediata, reavivando los históricos reclamos vecinales.
El episodio ocurrió alrededor de las 20:15 durante una intensa lluvia. Según el testimonio de una vecina difundido en redes sociales, una familia que circulaba por la zona se encontró con un hombre pidiendo ayuda desesperadamente con su esposa desmayada en brazos.
La situación era crítica. El hombre ya había solicitado una ambulancia, pero no había disponibilidad del vehículo. Para colmo, otros autos habrían pasado de largo sin detenerse ante la emergencia.
¿Qué pasó en la unidad sanitaria?
Ante la falta de respuesta del sistema, los vecinos decidieron actuar. Trasladaron a la mujer en un auto particular hasta la unidad sanitaria local, la esperanza más cercana.
Sin embargo, al llegar al centro de salud se encontraron con un nuevo obstáculo: no había médico de guardia. La desesperación los llevó a ir a buscar a una profesional de la salud directamente a su domicilio particular.
Minutos después, ya con la presencia del personal sanitario, se intentó reanimar a la mujer. Todos los esfuerzos fueron en vano. Se confirmó su fallecimiento, producto de un paro cardíaco.
Un problema de nunca acabar
La Asociación Civil Vecinos de Nicanor Olivera emitió un comunicado expresando su “profundo dolor” y acompañando a la familia. La entidad fue clara: la falta de médicos y las limitaciones en el servicio de ambulancias “no son situaciones nuevas”.
Son problemáticas denunciadas desde hace tiempo por una comunidad que se siente desamparada. El pueblo, de aproximadamente 2.500 habitantes, dispone de una sola ambulancia para emergencias.
Además, se encuentra a unos 60 kilómetros del hospital más cercano con especialidades médicas, una distancia que en casos críticos como este se vuelve una condena.
“La salud es un derecho básico, y garantizar el acceso a una atención eficiente no puede quedar sujeto a limitaciones que pongan en riesgo a nuestros vecinos”, señalaron con firmeza desde la Comisión Directiva de la asociación.
La muerte de esta mujer se transformó en un símbolo trágico de una lucha vecinal que pide, simplemente, que el derecho a la salud sea una realidad tangible y no una promesa incumplida.