Detrás de la tela: el secreto terapéutico que los títeres guardan en Santiago
¿Qué se esconde realmente detrás de un títere en movimiento? Un grupo santiagueño con más de 22 años en escena rompe el molde y revela el impacto emocional y terapéutico de este arte milenario.
Un grupo local con más de dos décadas de trayectoria reveló que el arte de los títeres es mucho más que un simple espectáculo para niños. En el marco del Día Internacional del Títere, los integrantes de “Sombras y Trapos” compartieron una mirada profunda sobre su oficio, destacando su poder catártico y emocional, una faceta que pocos conocen.
“Es un poco terapéutico también, porque al largar la energía por la mano y escondernos un poquito, podemos hacer una especie de catarsis, decir cosas que sentimos y adjudicarlas a los títeres”, explicaron los artistas en una charla con Diario Panorama. Esta reflexión pone en valor una dimensión íntima y sanadora de una disciplina a menudo subestimada.
Una amistad que dio vida a 22 años de arte
El grupo “Sombras y Trapos” no nació de un casting formal, sino de la química entre amigos. Con una trayectoria que supera los 22 años, sus integrantes recuerdan que todo comenzó cuando un profesor, al ver la conexión que tenían, los impulsó a formar un colectivo estable.
En sus inicios, el proyecto llevaba el nombre de “El Castillo del Sótano”, una denominación que con el tiempo evolucionó hacia la actual, con la que han recorrido numerosos escenarios manteniendo viva la tradición titiritera en la región.
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Un arte que exige más de lo que se ve
Lejos de ser un juego sencillo, los titiriteros de “Sombras y Trapos” subrayan que su disciplina demanda un riguroso entrenamiento físico y mental. “Tenés que tener entrenamiento por la postura del cuerpo, evitar calambres y, al mismo tiempo, mucha disociación”, detallaron.
Esta preparación es fundamental para manejar los muñecos con precisión y darles vida propia, mientras el titiritero permanece oculto, en una suerte de diálogo entre lo visible y lo invisible.
De esta manera, el teatro de títeres se consolida no solo como una expresión artística, sino como una potente herramienta de juego, conexión emocional y, como ellos mismos lo definen, una vía para la catarsis personal y colectiva.