Devociones populares, poesía y memoria: así se vivió la Tertulia 28 en Santiago del Estero
Música, poesía y testimonios que cruzan generaciones: ¿qué secretos guardan las devociones populares de Santiago del Estero? La Tertulia 28 fue el escenario perfecto para descubrirlo.
La 28ª edición de Tertulias Ribereñas volvió a reunir a la comunidad santiagueña en torno a las devociones religiosas populares, una cita que cada año convoca a cientos de fieles y curiosos. En esta oportunidad, el encuentro se convirtió en un espacio para compartir historias, recuerdos, música y testimonios que reflejan la profunda fe que atraviesa la identidad cultural de la provincia.
Durante la jornada, los asistentes intercambiaron experiencias personales y conocimientos sobre manifestaciones como las de San Esteban, el Señor de Mailín, la Virgen de Huachana y San Gil. Estas celebraciones, que movilizan a miles de personas año tras año, fueron el eje de una conversación que buscó poner en común las distintas formas en que se transmiten y se viven estas tradiciones.
Testimonios que cruzan generaciones
Uno de los momentos más emotivos llegó de la mano de Juan Yanaquín, quien narró cómo se vive la devoción a San Gil en su familia. Una herencia que recibió de su abuela, quien desde joven participaba de la celebración en Sacha Pozo. Su relato dejó en claro que estas prácticas no son solo un acto de fe, sino un lazo que une a las generaciones.
La historia también tuvo su lugar central. Juan Martínez Gramajo se refirió a la Cruz de Matará y al largo proceso que fue dando forma a su celebración a lo largo del tiempo. Para enriquecer su exposición, presentó textos escritos por sus padres y una serie de diapositivas que incluían referencias a la Fiesta de Sumampa.
La poesía y la música como puente
La poesía se hizo presente con Anabelle, quien compartió “Flauta, violín y tambor”, de Ramón Luna, una obra dedicada a la Virgen del Valle. La pieza llegó a sus manos gracias a su abuelo, Alfonso Nassif, y sirvió para recuperar otra expresión ligada a la memoria y las tradiciones populares.
El cierre estuvo a cargo de la música, con un repertorio de canciones relacionadas con estas devociones. Así, la Tertulia 28 reafirmó el vínculo entre la fe, la cultura y la memoria colectiva santiagueña, y se consolidó como un espacio único para mantener vivas historias que siguen transmitiéndose de generación en generación.