Di María confesó cuántos clásicos le quedan y encendió las alarmas en Central
Tras el triunfo en el Coloso, Ángel Di María soltó una frase que nadie esperaba. ¿Qué dijo sobre su futuro en los clásicos?
Ángel Di María sabe que cada clásico puede ser el último. Después del triunfo 2-0 sobre Newell's como visitante, el capitán canalla soltó una confesión que encendió las alarmas: “Jugué porque era el clásico y sólo me deben quedar uno o dos más”. A sus 38 años, el campeón del mundo atraviesa el tramo final de su carrera y el partido del domingo en el Gigante podría ser su despedida de la serie.
Desde su regreso a Arroyito, hace más de un año, la presencia de Fideo se volvió un tema cotidiano. Cada entrenamiento, cada molestia, cada actuación es analizada bajo la lupa. Es el capitán y máximo referente de un equipo que buscará su séptima victoria consecutiva en el clásico, una racha que pocos imaginaban cuando volvió al fútbol argentino.
La frase que marcó el final
Las palabras de Di María no fueron casualidad. En el último cruce, fue el autor del primer gol, el que abrió el camino al triunfo, pero lo hizo arrastrando una molestia en el aductor que había sufrido el día anterior durante los ensayos de pelota parada. Minutos después de su zurdazo, tras la asistencia de cabeza de Gastón Ávila, dejó la cancha.
“Era el clásico y me deben quedar uno o dos más. Quería disfrutarlo, jugarlo y fui un poco egoísta porque no estaba al ciento por ciento, pero sabía que mis compañeros querían que esté”, resumió aquella noche, en la que Franco Ibarra fue elegido como la figura del partido.
Otro clásico en el Gigante
El encuentro del domingo en Arroyito puede ser, según sus propias palabras, el último que dispute. Si no lo es, tendrá una oportunidad más en algún otro cruce. Pero el campeón del mundo es consciente de lo que hay en juego y de lo que esperan de él el técnico, sus compañeros y los hinchas.
No es la primera vez que Di María define un clásico. En el Clausura 2025, en el mismo escenario, todo se resolvió con un golazo de tiro libre suyo. Por eso, si en los dos últimos cruces fue pieza clave para el triunfo, las expectativas para esta ocasión están puestas en su aporte al equipo de Jorge Almirón.
Altibajos y esperanza
El rendimiento de Fideo en el segundo semestre fue irregular, como el de todo el equipo. Pero está el antecedente cercano del partido contra Talleres, en el que se cargó el equipo al hombro y mostró su mejor versión, aunque esa noche en Córdoba también sacó a la luz la pubalgia con la que viene lidiando desde el semestre pasado.
En la derrota contra Gimnasia del sábado pasado, Di María no fue el de Córdoba, pero participó en varias de las jugadas de riesgo: dos remates potentes desde afuera del área y una asistencia para Jaminton Campaz.
Di María necesita que Central compita al máximo nivel, y Central necesita que Fideo sea el de las intervenciones determinantes. En este último o penúltimo clásico que le tocará vivir, el campeón del mundo volverá a ser el centro de atención.