Diez años atrás, dos finales cerrados le negaron la gloria: ahora vuelve por revancha
En 2016, el equipo de Comodoro quedó a un paso de avanzar en la Liga de las Américas, pero dos cierres ajustados le jugaron en contra. Una década después, la ilusión renace con el regreso al máximo torneo continental.
Diez años antes de volver al máximo escenario continental, Gimnasia de Comodoro ya había probado la élite americana. Fue en enero de 2016, bajo el nombre de Gimnasia Indalo, cuando el equipo chubutense disputó la Liga de las Américas y estuvo a punto de hacer historia en un par de partidos que se definieron sobre el cierre.
Aquella primera experiencia continental encontró al "Verde" midiéndose con tres rivales de peso, en una competencia que entonces reunía a los mejores clubes del continente. El equipo no desentonó: peleó de igual a igual y llegó a las instancias finales con chances concretas de avanzar, aunque la suerte no lo acompañó en los momentos decisivos.
Una participación que dejó marca
El paso por Panamá, sede de aquella fase, quedó en la memoria de los hinchas no solo por el nivel mostrado, sino porque el equipo estuvo cerca de dar el golpe. Dos encuentros se resolvieron por detalles mínimos, con finales cerrados que pudieron cambiar el rumbo de la serie.
Esa campaña, pese a no terminar con el pase a la siguiente ronda, sirvió de aprendizaje y dejó en claro que el básquet de Comodoro podía codearse con los grandes de la región. El plantel, dirigido en ese entonces por el cuerpo técnico que encabezaba la apuesta por el juego colectivo, mostró carácter y personalidad en cada presentación.
Hoy, una década después, Gimnasia vuelve a tener la chance de jugar un torneo internacional. La nueva participación será como Gimnasia y Esgrima en la Basketball Champions League Americas (BCLA), el certamen que reemplazó a la vieja Liga de las Américas. El desafío es otro, pero la ilusión es la misma que aquella vez en Panamá.
El camino recorrido desde 2016 hasta acá incluyó altibajos, pero el club mantuvo viva la llama de competir a nivel continental. Para los seguidores del "Lobo" patagónico, ver al equipo otra vez en semejante escenario significa revivir una historia que empezó a escribirse hace diez años, con dos partidos que todavía duelen y motivan a la vez.