Diez años del crimen que conmocionó a El Mondongo: la lucha vecinal que no se apaga
Diez años después del asesinato de Eloy Quispe en Plaza Matheu, la herida sigue abierta. ¿Qué pasó con la causa? ¿Sigue vigente el reclamo vecinal por seguridad?
Este domingo se cumplen diez años del asesinato de Eloy Quispe Urrutia, el verdulero de 27 años que fue baleado en su local de Plaza Matheu y murió cuatro días después en el Hospital San Martín. Su muerte no solo marcó a su familia, sino que encendió una protesta vecinal que sigue viva.
Eloy, que estaba por ser padre y soñaba con su casa propia, trabajaba como albañil en una constructora de Tolosa. Al terminar su jornada, cerca de las 17.30, se iba a la verdulería que había comprado hacía cuatro meses para reemplazar a su mujer.
El ataque en Plaza Matheu
El 16 de agosto de 2016, alrededor de las 20.30, dos hombres entraron al local de la Avenida 66 y diagonal 73 con intenciones de robo. Según la reconstrucción del hecho, hubo un forcejeo y se escucharon dos disparos. Uno de los proyectiles impactó en el pecho de Eloy, mientras los agresores escapaban en un vehículo.
El joven fue trasladado de urgencia al policlínico San Martín, donde permaneció internado casi cuatro días hasta que finalmente falleció. La noticia cayó como un balde de agua fría en el barrio: no solo por la violencia del ataque, sino porque Eloy y su pareja esperaban una beba que nacería semanas después.
Habían invertido todos sus ahorros en materiales para construir en Villa Montoro, y el joven repartía su tiempo entre la obra y la verdulería. "Lo que más queremos ahora es Justicia", reclamaba entonces su padre, Adrián Quispe, con el dolor a flor de piel.
Un barrio que ya venía golpeado
El crimen de Eloy llegó apenas un año después del asesinato del médico Francisco Guerrero, ocurrido en abril de 2015 en 66 entre 115 y 116. Esa seguidilla de hechos violentos había generado una sensación de desprotección que los vecinos ya venían denunciando en reuniones con las autoridades.
La llamada "zona roja", los robos y los episodios de violencia eran moneda corriente. El asesinato de Eloy terminó de desbordar el vaso y transformó el pedido de seguridad en una lucha organizada que se tradujo en movilizaciones constantes.
Los frentistas salieron a la calle para reclamar justicia, pero también para exigir mayor presencia policial en un barrio que, según denunciaban, estaba cada vez más expuesto.
Una pelea que no termina
En 2017, Daniel Domínguez, referente de las asambleas vecinales, resumía el sentir de muchos: "Hace 21 meses venimos peleando, desde el asesinato del médico Francisco Guerrero". La lista de víctimas se había extendido y la organización era la única respuesta.
Diez años después, la historia no cambió demasiado. El Mondongo sigue siendo escenario de robos y asaltos, y los motochorros aparecen entre las principales preocupaciones de los vecinos. Los pedidos de patrullaje y presencia policial siguen en pie, como si el tiempo no hubiera pasado.
Este domingo 16 de agosto, el nombre de Eloy Quispe Urrutia vuelve a estar presente. No solo para recordar al joven trabajador que murió en su verdulería, sino para poner sobre la mesa una lucha que El Mondongo mantiene encendida hasta hoy.