Diez años después del reconocimiento de la UNESCO: ¿logró la Casa Curutchet transformar La Plata?

¿Qué dejó realmente el reconocimiento de la UNESCO a la Casa Curutchet? Diez años después, la mirada de su exdirector y el desafío de que el patrimonio transforme a La Plata.

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Diez años después del reconocimiento de la UNESCO: ¿logró la Casa Curutchet transformar La Plata?
Diez años después del reconocimiento de la UNESCO: ¿logró la Casa Curutchet transformar La Plata?

La Casa Curutchet celebra una década desde su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Pero mientras el prestigio internacional se mantiene intacto, la pregunta que resuena en La Plata es si ese reconocimiento logró algo más que un título honorífico.

En julio de 2016, en medio de un intento de golpe de Estado en Turquía que interrumpió las sesiones del Comité de Patrimonio Mundial, una delegación de siete países esperaba una definición que llevaba más de diez años de gestiones. Finalmente, en ese escenario excepcional, la casa platense fue incorporada a la lista como parte de la obra de Le Corbusier, convirtiéndose en el primer edificio de la ciudad en alcanzar esa distinción.

Para Julio Santana, director de la Casa Curutchet entre 2010 y 2026, el verdadero desafío arrancó después del anuncio. “La obra se completa cuando la comunidad se la apropia, cuando se hace popular”, sostiene. Según su visión, el reconocimiento debía ser el puntapié para ampliar la actividad cultural, académica y educativa alrededor del edificio y acercarlo a públicos cada vez más diversos.

Una década de actividades y un nuevo boulevard

Ese objetivo se tradujo en cientos de actividades impulsadas junto al Colegio de Arquitectos, universidades e instituciones nacionales e internacionales. Santana destaca que esa dinámica consolidó un vínculo más estrecho entre la casa y la comunidad, y hasta generó cambios concretos en el entorno, como la creación del Boulevard Le Corbusier frente a la vivienda en 2021.

Pero más allá de lo edilicio, el director plantea una idea que atraviesa todo su análisis: la Casa Curutchet no puede entenderse aislada de La Plata. Recuerda que la ciudad ya había obtenido un reconocimiento internacional en la Exposición Universal de París de 1889 por su trazado urbano, y sostiene que ambos hitos comparten una misma concepción del espacio: la relación con la naturaleza, la ventilación, la iluminación natural y los espacios para el encuentro.

La casa, construida frente al Bosque sobre el eje fundacional, sintetiza ese diálogo entre arquitectura y ciudad. Sin embargo, Santana reconoce que esa visión se fue diluyendo con el tiempo. El crecimiento urbano, las desigualdades y las transformaciones de las últimas décadas alejaron a La Plata de varios de sus principios originales.

El patrimonio como punto de partida para repensar la ciudad

En ese contexto, el exdirector encuentra señales alentadoras en la recuperación de espacios públicos durante los últimos años. La renovación de plazas y paseos permitió que miles de vecinos volvieran a apropiarse de esos lugares y recuperaran una forma de habitar la ciudad que estaba presente desde sus orígenes. “El espacio público es un derecho”, afirma, y considera que cuando los ciudadanos lo hacen propio, comienzan a exigir mejores condiciones urbanas y mayor calidad ambiental.

Esa idea excede a la Casa Curutchet. El edificio aparece como un símbolo de una discusión más amplia sobre el patrimonio y el futuro de La Plata. Diez años después del reconocimiento de la UNESCO, la obra de Le Corbusier mantiene intacto su prestigio internacional. El interrogante sigue siendo cómo lograr que ese valor excepcional no quede limitado a visitantes o especialistas, sino que contribuya a fortalecer el vínculo de los propios platenses con su ciudad.

Porque, como plantea Santana, una casa declarada Patrimonio Mundial puede ser mucho más que una obra maestra de la arquitectura. Puede convertirse en el punto de partida para recuperar una idea de ciudad donde el patrimonio, el espacio público y la vida cotidiana vuelvan a encontrarse.

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