Diez días buscando a Raúl Moyano en el Ñuñorco: el libro que apareció en su casa y puede cambiar el operativo
Diez días en el Ñuñorco y la búsqueda parecía estancarse por el clima: la niebla frenó a los equipos y el helicóptero no podía aterrizar. Pero el tiempo abrió una ventana y, en paralelo, en la casa de Raúl apareció un libro que la familia quiere poner sobre la mesa del operativo.
La búsqueda de Raúl Moyano en el cerro Ñuñorco entró en su décimo día y la familia sigue aferrada a la posibilidad de encontrarlo con vida. Un libro sobre supervivencia hallado en su vivienda se convirtió en la nueva pista que los allegados quieren sumar al operativo.
Su hijo Matías, que llegó a la zona el viernes, contó desde el campamento que el clima mejoró y eso permitió ampliar el despliegue de recursos. Helicópteros, drones, perros de rastreo y equipos en tierra trabajan en las zonas más altas, donde los rescatistas reciben provisiones para sostener las recorridas.
“Hoy se ve mucho desplazamiento”, resumió al describir la coordinación entre los distintos grupos que participan del rastrillaje.
El clima dio una tregua y el operativo se agrandó
Las primeras jornadas estuvieron marcadas por la niebla y la lluvia, que complicaron las tareas y alimentaron la incertidumbre de la familia, que debió trasladarse desde otras provincias para seguir de cerca el operativo.
Con el tiempo más estable, el movimiento de los equipos se intensificó. El helicóptero llevaba varios días sobrevolando el área, aunque el viento había impedido aterrizar durante los primeros días.
Para Matías, los vuelos son clave porque permiten observar sectores inaccesibles por tierra, sobre todo las quebradas. Él y otros familiares intentaron acercarse a algunos de esos lugares y comprobaron que el acceso era prácticamente imposible.
Del operativo participan efectivos del Grupo Cero, rescatistas, voluntarios vinculados al trekking, personal de Gendarmería, policías, bomberos y baqueanos de la zona. En la base, vecinos colaboran con la preparación de alimentos, las donaciones y el traslado de provisiones hacia los sectores de mayor altura.
Matías valoró especialmente la ayuda de Parajón, a quien destacó por su colaboración en la coordinación y el desplazamiento de los equipos en el cerro.
La experiencia en la montaña, el otro sostén de la esperanza
Raúl acostumbraba hacer senderismo, trekking y recorridos en bicicleta. Durante su estadía en Bariloche y su paso laboral por El Bolsón aprovechaba los fines de semana para recorrer senderos de montaña. Además había empezado gimnasio y natación.
“Es una persona que está muy apta físicamente”, afirmó su hijo, que remarcó que su padre solía llevar abundantes provisiones incluso cuando planeaba caminatas de pocas horas.
La familia confía en que haya podido administrar los alimentos que llevaba, aunque Matías reconoció que es difícil saber cómo manejó la situación durante tantos días, porque no había previsto una emergencia de estas características.
El libro de un curso que podría explicar sus decisiones
En medio de la búsqueda, los familiares encontraron en la casa de Raúl un libro vinculado a una capacitación en supervivencia que habría realizado meses atrás en la Universidad Nacional de Río Negro.
El hallazgo renovó las expectativas. Matías explicó que aguardaba recibir el material para compartirlo con Parajón y evaluar si los conocimientos adquiridos por su padre pueden aportar elementos para entender qué decisiones tomó después de desorientarse.
La idea es sumar esa información al trabajo que ya se hace para analizar las alternativas que pudo haber considerado durante el descenso y orientar las próximas recorridas.
El hijo de Raúl señaló que los cambios repentinos del tiempo en la zona son una dificultad importante. En el sur del país, donde su padre estaba acostumbrado a moverse, la niebla o la lluvia podían disiparse en pocos minutos; en Tucumán las condiciones varían de manera marcada. Por eso consideró posible que haya iniciado el recorrido confiando en que la niebla se despejaría.
El agradecimiento a los vecinos y el esfuerzo de la familia
Matías agradeció el acompañamiento de los vecinos y de quienes se sumaron al operativo. Contó que, junto con otros familiares, recorrió sectores del cerro e incluso llegó a la cumbre para revisar distintas áreas, una tarea que describió como físicamente exigente.
Destacó que la preocupación por encontrar a Raúl se extendió entre los habitantes de la zona y que muchas personas colaboran de distintas maneras para sostener la búsqueda.
Mientras los equipos siguen trabajando por tierra y aire, la familia espera que la información del curso de supervivencia abra nuevas líneas de análisis. A diez días de la desaparición, la esperanza de encontrarlo sigue siendo el motor de quienes participan del operativo.