Dina Huapi abrazó el Limay bajo la lluvia y mostró la bandera que lo va a representar
Trece diseños, un jurado que votó por unanimidad y una bandera que ya tiene dueña: Dina Huapi cumplió 40 años y el Abrazo al Limay fue el escenario elegido para estrenarla.
La lluvia insistió, pero no pudo con la costumbre. Como cada 8 de octubre, vecinos de Dina Huapi y de otras localidades de la región volvieron a juntarse en la naciente del río Limay para recordar la movilización de 1995, cuando unas 5 mil personas de Bariloche, Pilcaniyeu, Villa Llanquín, Villa La Angostura y otros puntos de la zona se concentraron allí para frenar el proyecto de la represa Segunda Angostura.
La cita se repite desde hace más de tres décadas con el mismo objetivo: mantener vivo aquel logro colectivo y dejar en claro que la amenaza de la represa sigue latente. Ni las bajas temperaturas ni el agua que cayó durante toda la jornada lograron desarmar el círculo de gente que se formó con el río de fondo, entre banderas argentinas y carteles con una leyenda que ya es un clásico: "El agua no se toca".
Un llamado a la conciencia
Una locutora tomó el micrófono y habló ante los presentes. "Cuidar el río es cuidar nuestra vida. Este acto es un llamado de conciencia, un llamado al respeto y al compromiso para las generaciones venideras. El Limay nos une. Nos hablan de progreso, pero acá no hay de progreso. No queremos un río de cemento, queremos un río limpio", planteó.
Más tarde redobló el mensaje: "Le decimos al Limay que no está solo. La Patagonia no es un lugar vacío para ocupar, sino para cuidar. El Limay no se toca, no a la represa. ¡Viva el Limay, viva nuestra estepa!". La respuesta fue inmediata: aplausos y un "¡Viva!" repetido con fuerza por los presentes.
El río ya tiene su día provincial
La Legislatura de Río Negro instituyó recientemente el 8 de octubre como el Día Provincial del río Limay. La norma establece que el Ministerio de Educación provincial deberá impulsar actividades de difusión y concientización en escuelas primarias y secundarias, con el fin de "visibilizar la importancia de la preservación de los recursos naturales".
La ley también invita a los municipios ribereños, a las instituciones educativas, a las organizaciones ambientales y a la comunidad en general a sumarse a la conmemoración, promoviendo actividades de educación ambiental y concientización sobre el patrimonio natural de la provincia.
La bandera de los 40 años
Durante el acto, Paola Noguerol, presidenta del Concejo Deliberante de Dina Huapi, anunció que el encuentro anual fue declarado de Interés Cultural y Educativo. "Queremos que este lugar tan hermoso siga siendo para disfrute de todos. Y hoy traemos una sorpresa que tiene que ver con nuestra identidad. Sucede que este año Dina Huapi cumple 40 años. Somos una ciudad joven", contó.
La sorpresa era la bandera municipal. El Concejo había lanzado tiempo atrás un concurso de diseño abierto a toda la comunidad. "Se recibieron 13 propuestas y la ganadora es Mariana Selebrino, que tuvo la capacidad de transmitir lo que, para nosotros, es este lugar. Los trece diseños resultaron ser trabajos muy lindos, se presentaron con seudónimo porque al ser una localidad chica nos conocemos todos y de esta forma le garantizábamos más transparencia al concurso. La votación fue por unanimidad", valoró Noguerol, y convocó a la ganadora a mostrar su creación.
"Este día inspiró el diseño", acotó Mariana. "Me basé en el lago Nahuel Huapi -de ahí el color azul-, en el nacimiento del río Limay -con el blanco- y el ocre, por nuestra estepa", explicó.
Música y memoria
Después llegó el turno de los estudiantes de quinto grado de la escuela de Ñirihuau, que bailaron una chacarera llamada "Identidad". Luego, Agustín, un pequeño poblador de Villa Llanquín, cantó y tocó la guitarra para todos los presentes.
Los impulsores de la movilización de 1995 aprovecharon la jornada para insistir en un pedido que ya lleva tiempo: que la nueva Carta Orgánica Municipal de Bariloche reconozca, preserve y transmita el significado histórico del Abrazo al Limay. La propuesta ya fue acercada a los candidatos a convencionales.
"No se propone recordar solamente un día. Se propone preservar el significado de una experiencia colectiva", plantearon. Y advirtieron: "Su memoria no debería depender exclusivamente de quienes fueron protagonistas de aquel acontecimiento. Las generaciones que participaron en 1995 han ido envejeciendo".
Para ellos, el 8 de octubre de 1995 "no fue solamente una fecha del calendario". "Fue el día en que miles de personas se encontraron alrededor de un río y demostraron que la participación de una comunidad puede formar parte de las decisiones sobre su territorio. Treinta y un años después, la tarea ya no consiste únicamente en recordar aquel abrazo. Consiste en hacer que su memoria sobreviva a sus protagonistas", cerraron.