Dio vuelta una elección que parecía perdida: la jugada de Lula con la que el bolsonarismo no contaba

¿Cómo hizo Lula para revertir en tres semanas una primera vuelta que había perdido por dos puntos? La clave no estuvo en la calle ni en los actos: un diputado de 42 años armó un ejército de 10 millones de seguidores y cambió la campaña.

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Dio vuelta una elección que parecía perdida: la jugada de Lula con la que el bolsonarismo no contaba
Dio vuelta una elección que parecía perdida: la jugada de Lula con la que el bolsonarismo no contaba

Luiz Inácio Lula da Silva ganó el balotaje brasileño frente a Flávio Bolsonaro y protagonizó una remontada que, hasta hace un mes, parecía fuera de alcance. Con más del 96% de los votos escrutados, el líder del Partido de los Trabajadores se imponía con el 51,74% frente al 48,26% de su rival del Partido Liberal.

El resultado cambia el mapa político de la región: la izquierda sudamericana conserva su último gran bastión ideológico justo cuando la derecha más dura parecía avanzar sin freno. Lula asumirá el 5 de enero un nuevo mandato de cuatro años y, con 81 años que cumplirá el martes, será otra vez el presidente de Brasil.

La jornada electoral fue un sube y baja que desconcertó al bolsonarismo. Lula arrancó arriba, su adversario lo dio vuelta y, cerca de la mitad del conteo, el actual mandatario volvió a pasar al frente para ya no soltar la punta hasta el cierre del escrutinio.

El primer turno, la diferencia que había que remontar

En la primera vuelta del 4 de octubre, Bolsonaro había sacado dos puntos de ventaja sobre Lula (47% a 45%). Desde el regreso de la democracia en Brasil, ningún candidato había logrado revertir en el balotaje un resultado adverso de primera vuelta. Lula es el primero en conseguirlo, y lo hizo en apenas tres semanas.

El analista Marco Teixeira, de la Fundación Getúlio Vargas, explicó a TN los motivos de esa "virada". Para el especialista, hubo tres factores que se combinaron.

El ejército digital y las calles

El primero fue el giro que el PT le imprimió a su campaña, con el mundo digital como herramienta para movilizar a la gente en las calles. Según Teixeira, el mérito fue del diputado André Luis Gaspar Janones. "Hay tres factores. Primero, el Partido de los Trabajadores (PT) calibró la campaña y priorizó el mundo digital como una forma de movilizar las calles. El mérito fue del diputado Janones", sostuvo.

Janones, de 42 años y legislador por Minas Gerais, es un influencer al que conocen como el rey de las redes sociales. En esas tres semanas transformó una campaña analógica en una operación digital de enorme penetración electoral. Armó lo que bautizó como "el ejército de Lula": unos 10 millones de seguidores fieles en el mundo digital que sacaron al viejo líder progresista de un letargo y de una campaña anquilosada y antigua.

"Sin Janones el PT no conseguiría esta proeza. Dominó las redes, algo que era monopolio del bolsonarismo", indicó Teixeira.

El segundo factor fue la movilización en las calles. En todo el país, y sobre todo entre los estudiantes, se desplegó un proceso de movilización y nuevas campañas que terminaron traduciéndose en votos, con la mira puesta en mapear a quienes habían votado a Flávio Bolsonaro o seguían indecisos. "En todo el país, sobre todo por los estudiantes, hubo un proceso de movilización y nuevas campañas que se tradujeron en votos, buscando mapear a las personas que votaron a Flavio Bolsonaro o estaban indecisas", dijo el analista.

La caída de las abstenciones

El tercer punto fue la baja en las abstenciones. "Y el tercer factor fue que disminuyeron las abstenciones. Estamos hablando de algo entre el 0,5 y el 2%, pero en un universo de casi 150 millones de votantes es mucho y esto puede haber ayudado a cambiar el juego", señaló Teixeira.

Flávio Bolsonaro había prometido retirar definitivamente de la vida política a Lula si lo vencía. "Voy a jubilar a Lula", había anunciado. No sucedió: Brasil tendrá cuatro años más de gobierno de izquierda, para disgusto de Donald Trump y Javier Milei.

De Caetés a la presidencia, una carrera con obstáculos

Amado y odiado con la misma intensidad, con enorme popularidad entre la izquierda regional, el dirigente obrero de origen humilde es el presidente de mayor edad en ejercer el cargo en su país. Tendrá 85 años cuando termine su próximo gobierno.

Lula nació el 27 de octubre de 1945 en Caetés, un pueblo del estado de Pernambuco, en el postergado nordeste brasileño. De familia pobre, se mudó de joven al industrial estado de San Pablo, centro económico del país. Allí construyó una carrera sindical que lo llevó a fundar el Partido de los Trabajadores y a enfrentar a la dictadura militar (1964-1985), la misma que respaldó a su archirrival, Jair Bolsonaro, cuyo hijo acaba de perder el balotaje.

El camino no fue sencillo. Fracasó en sus primeros cuatro intentos antes de ser electo en 2002, en plena ola de triunfos de izquierda en la región. Cuatro años después consiguió la reelección.

Luego, tras la destitución de Dilma Rousseff en 2016, su figura entró en declive por causas de corrupción que terminaron llevándolo a prisión.

Los 580 días en la cárcel y el regreso

Lula pasó 580 días detenido, entre el 7 de abril de 2018 y el 8 de noviembre de 2019, en el marco de la megainvestigación conocida como Operación Lava Jato. Fue condenado por corrupción pasiva y lavado de dinero. El juez Sergio Moro lo acusó de recibir un departamento tríplex en el balneario paulista de Guarujá como soborno de una constructora a cambio de contratos con la petrolera estatal Petrobras.

La Corte Suprema finalmente anuló la condena: consideró que el magistrado actuó con imparcialidad y que el tribunal que lo juzgó no tenía jurisdicción sobre el caso. Desde entonces su figura quedó partida entre quienes sostienen su inocencia y quienes lo acusan de "ladrón", el latiguillo que repite la derecha dura y el presidente argentino Javier Milei.

Tras salir de prisión, Lula renació políticamente y en poco tiempo volvió a la presidencia al derrotar a Jair Bolsonaro en 2022. Una semana después de asumir enfrentó un intento de golpe que incluyó la toma de las sedes de los tres poderes públicos en Brasilia, el 8 de enero de 2023. Por esos hechos, Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión.

Ahora llega la parte más difícil: el presidente reelecto tendrá por delante enormes desafíos, sobre todo con un Congreso adverso dominado por las fuerzas bolsonaristas y de centroderecha.

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