Discutió con su hermano, su mamá quiso separarlos y terminó con un golpe en la frente
Una discusión entre hermanos en Pocito terminó de la peor manera: la mamá quiso intervenir para separarlos y recibió un golpe en la frente. La Justicia ya tomó una decisión con el responsable.
Un hombre de Pocito fue condenado a seis meses de prisión de cumplimiento efectivo después de reconocer que le pegó a su propia madre en plena discusión familiar. La Justicia lo halló responsable del delito de lesiones leves agravadas por el vínculo.
El condenado es Antonio Ricardo Araya, quien aceptó los hechos imputados y selló su situación procesal a través de un juicio abreviado. La resolución se tomó en una audiencia de presentación realizada el 3 de noviembre de 2026, según informaron fuentes judiciales.
Cómo ocurrió el episodio
Todo se desencadenó el 1 de noviembre de 2026, alrededor de las 9:35, en una vivienda del barrio Las Piedritas II. Según quedó acreditado, Araya estaba bajo los efectos del alcohol cuando comenzó a discutir con su hermano.
En medio de la pelea, la madre de ambos intervino para intentar separarlos. Fue entonces cuando recibió un golpe en la frente de parte de su hijo. La lesión fue calificada como leve, con un tiempo de curación estimado en cuatro días.
Tras el ataque, la mujer y la hermana del agresor dieron aviso al sistema de emergencias 911. Efectivos de la Comisaría Séptima llegaron al domicilio y aprehendieron al hombre en flagrancia, cerca de las 9:50.
Quiénes intervinieron en la causa
La investigación quedó en manos del fiscal Nicolás Eduardo Alvo López. La audiencia fue presidida por la jueza de Flagrancia María Gema Guerrero, mientras que la defensa de Araya estuvo a cargo de Carlos Reiloba.
El acuerdo de juicio abreviado incluyó las costas del proceso y dispuso que el condenado continúe con prisión preventiva hasta que la sentencia quede firme. Además, se declaró la reincidencia de Araya.
Por esa razón, permanecerá alojado en el Servicio Penitenciario Provincial bajo la decisión adoptada en el marco del proceso de flagrancia.
El caso solo espera ahora un paso procesal: la firmeza del fallo. Hasta que eso ocurra, el condenado seguirá tras las rejas.