Docentes de la UNR vuelven al paro: dos días de huelga y un reclamo que no cede
Los docentes de la UNR vuelven a las calles con un paro de 48 horas. ¿Qué hay detrás del reclamo que mantiene en vilo a la educación superior?
Los docentes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) nucleados en el gremio Coad anunciaron un nuevo paro de 48 horas para el jueves 27 y viernes 28 de agosto. La medida, que busca presionar al Gobierno nacional por el cumplimiento de la ley de financiamiento universitario, llega apenas una semana después de la huelga que paralizó las aulas durante cinco días.
La nueva medida de fuerza se da en un contexto de creciente tensión entre las universidades y el Ejecutivo, que acumula meses de demoras en la ejecución de fondos comprometidos por ley.
¿Qué reclaman los docentes?
El conflicto tiene como eje central la implementación de la ley de financiamiento universitario, sancionada por el Congreso y ratificada por la Corte Suprema de Justicia. Los gremios sostienen que el Poder Ejecutivo no solo no ejecuta la normativa, sino que tampoco aplica la actualización salarial que surgió de resoluciones judiciales.
Además, denuncian la falta de transferencia de un incremento del 20% destinado a gastos de funcionamiento de las universidades, así como el incumplimiento de una partida extraordinaria de $50.000 millones para los hospitales universitarios.
Una semana clave para la educación superior
El paro de dos días se suma a la huelga de semana completa que los docentes realizaron entre el 18 y el 22 de agosto, en coordinación con todas las asociaciones de base del país. Desde las organizaciones universitarias advierten que las medidas de fuerza continuarán hasta que el Gobierno nacional dé respuestas concretas.
El reclamo no es solo salarial: apunta a garantizar el funcionamiento del sistema universitario público en su conjunto. La falta de fondos pone en riesgo no solo los salarios docentes, sino también la infraestructura y los servicios que ofrecen las casas de altos estudios.
Mientras tanto, los estudiantes y la comunidad educativa observan con preocupación cómo se profundiza un conflicto que, hasta ahora, no muestra señales de resolución.