¿Doctora o 'magíster'? La nueva funcionaria de Milei que generó un escándalo por su título
El Gobierno presentó a la nueva secretaria de Ciencia con un título falso. ¿Qué hay detrás de la designación de Adriana Baravalle? Los detalles que nadie contó.
La designación de Adriana Baravalle como nueva secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología quedó envuelta en una polémica que estalló en las redes: el Gobierno la presentó como “doctora”, pero su título proviene de una universidad virtual de Honolulu sin reconocimiento oficial. El decreto de nombramiento, en cambio, la menciona solo como “magíster” y no está claro si tiene un título de grado.
Todo comenzó cuando el comunicado oficial del Ejecutivo anunció a Baravalle como sucesora de Darío Genua, destacando su “extensa trayectoria profesional y académica en inteligencia artificial, ciencia de datos, ciberseguridad e innovación tecnológica”. El texto la describía como “Doctora en Inteligencia Artificial y Magíster en Ciencia de Datos y Gestión del Conocimiento”, además de directora del Laboratorio de Tecnologías Exponenciales de la Universidad Austral.
Sin embargo, el programador y periodista Maximiliano Firtman fue el primero en encender las alarmas. Tras revisar el perfil de LinkedIn de la funcionaria y cotejarlo con el CV, Firtman afirmó que “su doctorado en IA es trucho. La ‘universidad’ no es reconocida ni en Honolulu y tal vez por eso ella ocultaba el nombre”. También señaló que Baravalle no tendría título de grado, que su magíster en Datos fue realizado con una excepción por ser empleada de la universidad que lo otorgó, y que estaría cursando otro doctorado “real” para evitar cuestionamientos.
¿Qué dice la universidad de Honolulu?
La American Andragogy University, institución que habría emitido el título de doctora, se presenta en su propio sitio web como una entidad que ofrece programas a distancia para adultos, basados en un “estudio autodidacta” y con “métodos andragógicos, independientes, no tradicionales o no convencionales”. Pero lo más llamativo es que esta universidad no posee reconocimiento oficial, lo que desacredita las credenciales exhibidas por el Ejecutivo.
La polémica escaló al punto de que la web oficial de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología eliminó el nombre de Baravalle de su organigrama, y su perfil tampoco aparece en el sitio de la Universidad Austral, donde se podía leer: “Lo sentimos, la página que busca no fue encontrada”.
Críticas de la comunidad científica
Guillermo Durán, decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, fue contundente al referirse al caso en diálogo con Página 12: “Ha habido buenos gestores de ciencia que no han sido científicos. Ahora, lo que me parece mal es que la vendan como una académica porque no lo es. Si entrás a Scopus, la principal base de datos de publicaciones científicas, tiene una sola publicación con cero citas”.
El decano también cuestionó la decisión del Gobierno de nombrar a Baravalle al frente de un área tan sensible, señalando que “está claro que hay una decisión de desguazar el sistema de ciencia y tecnología y, por lo tanto, nadie que tenga cierto apego a la comunidad y demuestre ganas de fortalecerla, agarraría un lugar así”.
¿Quién es Adriana Baravalle?
Más allá de los títulos, Baravalle fue designada mediante el Decreto 730/2026, firmado por el presidente Javier Milei y el jefe de Gabinete, Diego Santilli. En el comunicado oficial se la presenta como una especialista que “articula los mundos de la academia, la tecnología aplicada y la política internacional para impulsar un progreso hacia el desarrollo responsable de la IA”.
Sin embargo, la falta de credenciales verificables y la decisión del Gobierno de ocultar su nombre de los sitios oficiales han generado un fuerte rechazo en el ámbito científico y en la opinión pública. Mientras tanto, la Facultad Militar Conjunta, dependiente del Ministerio de Defensa, felicitó a la flamante funcionaria por su nombramiento, destacando su artículo “Escudo cuántico: la ventana crítica para la soberanía digital ante la amenaza criptográfica emergente”, publicado en la revista Visión Conjunta.
La polémica por los títulos de Baravalle no solo cuestiona su idoneidad para el cargo, sino que también reaviva el debate sobre la relación del Gobierno de Javier Milei con el sector científico, en medio de acusaciones de “cientificidio” y desfinanciamiento.