Donó médula sin saber a quién y seis años después llegó el llamado que lo cambió todo

Se anotó en el registro de donantes de médula casi sin pensarlo y pasó seis años sin noticias. Cuando el llamado llegó, del otro lado había un bebé de 8 meses al que le quedaba una sola chance.

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Donó médula sin saber a quién y seis años después llegó el llamado que lo cambió todo
Donó médula sin saber a quién y seis años después llegó el llamado que lo cambió todo

Tenía 18 años y una historia familiar que la marcó a fuego. Aldana Quiroz se inscribió como donante de médula ósea en Río Gallegos y terminó salvando la vida de un bebé de Ecuador. Hoy, a los 31, cuenta cómo fue el camino que la llevó hasta Julián.

Todo empezó con la sangre. "Empecé a donar sangre porque mi papá falleció de cáncer de colon cuando yo tenía 17 años. Cuando tenía 18, una chica que conocíamos con mis hermanas estaba publicando que necesitaba donantes de sangre para su papá que tenía cáncer. Esta chica me dijo: 'No sabes, gordita, lo complicado que es conseguir donante'. Me generó empatía la situación", explicó Aldana a La Opinión Austral.

A los tres meses volvió al Centro Regional de Hemoterapia de Río Gallegos para una nueva donación. Ahí, el técnico Javier Gómez la invitó a inscribirse en el Registro Nacional de Donantes Voluntarios de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH), el registro de donantes de médula ósea.

El llamado que no esperaba

Pasaron seis años. Aldana estudiaba en La Plata cuando recibió un mail y después un llamado con prefijo 011. "No caía, dije: '¿Tan rápido?'. Me acuerdo que justo nos tocó un break y recibí un llamado de un número con prefijo 011 y me dicen: 'Te estamos llamando del INCUCAI', rompí en llanto porque fue mucha felicidad, fue mucha la emoción", compartió.

"Cuando te llaman, te vuelven a preguntar si todavía querés ser donante de médula ósea, le dije que sí, que estaba dispuesta. Ahí, me comentaron que era un bebé de 8 meses y que era de Ecuador, esa fue la única información que me brindaron", señaló.

La primera etapa la cumplió en el Hospital de Niños de La Plata, donde le tomaron muestras que viajaron a Estados Unidos para analizar su código genético. A los 15 días le confirmaron que era apta. La segunda etapa fue en el Instituto Fleming, en la Ciudad de Buenos Aires, con estudios completos.

"Entré al Instituto Fleming y parecía que había entrado la presidenta, me metieron acá, allá, no me hicieron esperar un minuto, vas con un acompañante del INCUCAI", indicó. "Estaba súper emocionada, ansiosa de que todo saliera bien. Siempre fui consciente de que gozaba de muy buena salud, nunca fumé, no tomaba alcohol, siempre tuve una vida muy sana así que me tenía fe de que todo iba a salir bien".

Mientras tanto, escuchaba comentarios sobre supuestos riesgos. "Había gente que decía: 'Vas a quedar inválida, vas a quedar cuadripléjica', un montón de cosas se decían, pero nunca tuve miedo porque siempre pensé que si te ofrecen ser donante, no es para hacerte un daño a vos mismo. Además, podés ayudar a alguien que está entre la vida y la muerte", expuso.

La extracción y el reencuentro

La fecha de extracción se fijó para el 21 de noviembre de 2019 en el Instituto Fleming. Dada la urgencia del caso, le recomendaron la donación por sangre periférica, para lo cual recibió inyecciones durante varios días. La acompañó su tía Stella. "A mí me tocó donarle a un bebé entonces la donación podía durar entre una a cuatro horas, pero como el bebé era chiquito, no necesitaba tanto, mi donación fue de dos horas", señaló.

Los días siguientes, el INCUCAI se mantuvo en contacto y le informaron que el receptor había recibido la donación, siempre bajo confidencialidad. Al cumplirse un año y un mes del trasplante, Aldana preguntó si la familia del receptor quería contactarse. Ambas partes aceptaron. Así supo que el niño se llamaba Julián, que su mamá era Kenia y que vivían en Quito.

Julián había sido diagnosticado con síndrome displásico en etapa leucémica. "En Ecuador le habían dicho que no había solución para la enfermedad de su hijo, que no tenían nada para hacer. Ella empezó a publicar en redes sociales y se contacta alguien del INCUCAI y le dice: 'En Argentina, tenemos la posibilidad de poder ayudar a tu hijo, nosotros te ayudamos con el tema de los vuelos, pero vos te tenés que venir'. Ella me dijo: 'A mí me dijeron que mi hijo tenía que esperar a que se muriera'", relató Aldana.

El reencuentro fue pura emoción. "Un llanterío, fue superemocionante. Los primeros mensajes, mandarnos fotos de cómo éramos porque no sabíamos, así que nos empezamos a contar todo cómo había sido de mi lado y cómo ellos lo habían vivido".

"Pasado un año, el nene podía haber tenido miles de recaídas y no tuvo absolutamente nada. Julián anduvo como si nada hubiese pasado y eso es lo que a Kenia le llamaba tanto la atención y decía: 'Qué increíble, qué bendición'. Y le comenté que para mí fue mucha bendición, yo sabía que le iba a mandar unas celulitas buenas y bendecidas", expresó.

Cuando regresó a Ecuador, Julián tocó por primera vez el agua del mar. En uno de los controles, Kenia le preguntó al pediatra por lo inquieto que es su hijo. "Dice que el médico le dijo: 'Pregúntale a la donante cómo es porque seguramente por ahí debe venir'. Y me entré a reír y le dije que nosotros de familia somos re inquietos, vamos, venimos, andamos haciendo mil cosas a la vez. Ella siempre le dice que él tiene a su ángel en Argentina. A veces hacemos videollamada y el nene me reconoce. Tenemos el deseo de algún día poder conocernos personalmente".

Cómo ser donante

La inscripción en el registro nacional se puede realizar donando sangre en un servicio de hemoterapia o banco de sangre habilitado como centro de captación, o en un centro de captación por hisopado. También en colectas externas y registros móviles de todo el país. Hay dos métodos: la donación de sangre y el hisopado de mucosa bucal (en Santa Cruz no está disponible el hisopado). En ambos casos hay que completar un formulario y autorizar la toma de una muestra para analizar el código genético que se usará para comparar compatibilidad.

En el Día Mundial del Donante de Médula Ósea, Aldana invitó a "todas aquellas personas que estén interesadas, si tienen alguna duda o algún mito que hayan escuchado, acérquense al centro de hemoterapia de Río Gallegos o a cualquier centro, si tienen dudas, vayan y pregunten".

"Anímense porque hay muchos julianes en el mundo que necesitan ser salvados con una simple decisión de donar médula ósea", finalizó.

Aldana Quiroz

Aldana Quiroz

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