Dormían en su casa de barrio San Salvador: el dato que usaron para robarles los ahorros de toda una vida
Carlos y Victoria ahorraban para un viaje. Una madrugada, los despertaron a golpes y con un puñal les exigieron todo. Lo que descubrió la Policía sobre quién pasó el dato dejó a la familia helada.
Un violento asalto a mano armada sacudió a un matrimonio de jubilados en la ciudad de Córdoba, y la investigación derivó en un giro inesperado: la presunta responsable de haber entregado la información a los ladrones sería una mujer de 44 años, madre de la pareja de uno de los hijos de las víctimas.
Carlos (79) y Victoria (80) dormían en su casa de la calle Olleros al 2900, en el barrio San Salvador, cuando en la madrugada del 24 de julio pasado un grupo de delincuentes ingresó por el fondo de la propiedad, un sector lindero a un cañadón. Tras romper una ventana trasera, los asaltantes llegaron hasta la habitación matrimonial y despertaron a la pareja a golpes de puño y patadas.
Uno de los atacantes inmovilizó a Carlos sobre la cama y le apoyó un puñal en el cuerpo, mientras exigían a los gritos la entrega de los ahorros en pesos, dólares y euros que los jubilados guardaban en la vivienda. A pesar de que el matrimonio cooperó desde el primer momento, los ladrones continuaron golpeándolos con saña.
El botín que escaparon fue de 6.500 dólares, 2.500 euros y 2,5 millones de pesos, dinero que la pareja juntaba para realizar un viaje. Tras el episodio, asistidos y tomados de las manos, solo atinaron a decir: “Estamos vivos”. Victoria resumió después la secuela psicológica: “Nos robaron la tranquilidad”.
El giro en el caso
La causa quedó a cargo del fiscal Horacio Vázquez, del Distrito 4, quien coordinó las tareas de la Brigada de Investigaciones de la Policía de Córdoba. A través de cámaras de seguridad y testimonios, identificaron y detuvieron a uno de los presuntos autores materiales: Miguel Cabrera (35).
Al constatar que Cabrera y su cómplice eran adictos que vivían en una situación de marginalidad absoluta en una villa cercana, los investigadores comprendieron que no tenían autonomía para planificar el golpe, lo que confirmó la existencia de un “entregador” en el entorno.
Al profundizar en las llamadas y vínculos de Cabrera, la policía llegó hasta Analía Palacios (44), madre de la pareja de uno de los tres hijos de los damnificados. La hipótesis de la Fiscalía sostiene que la mujer, con serios problemas de consumo de estupefacientes y que frecuenta asentamientos precarios para adquirir sustancias, asistió tiempo atrás a una reunión familiar. Allí se enteró de que sus consuegros ahorraban dinero para sus viajes anuales y, con esa información, habría reclutado a dos “piperos” (adictos a la pasta base) para ejecutar el asalto.
Los investigadores estiman que los asaltantes actuaron bajo los efectos de las drogas, lo que explicaría el desmedido nivel de violencia ejercido contra los ancianos, que no ofrecieron resistencia.
Un prófugo en la mira
La detención de la mujer el pasado miércoles causó sorpresa en la familia. Sin embargo, Carlos aclaró que el trato era casi inexistente: “La vimos una sola vez en la puerta de la casa de mi hijo y no tuvimos más trato. No es mi consuegra, es la madre de la pareja de mi hijo con la cual no tenemos ningún tipo de relación personal”.
Analía Palacios permanece alojada en una dependencia policial y aún no declaró. En tanto, la Policía mantiene operativos en distintos barrios de la capital para capturar al segundo asaltante, que sigue prófugo.