Dos amigos crearon algo en su casa que ya llegó a manos de un campeón mundial y ahora buscan algo más grande
Lo que empezó con una pregunta sobre posavasos terminó revolucionando el mundo del metegol. Descubrí cómo dos amigos sin experiencia crearon algo tan especial que ya llegó a un campeón del mundo y ahora buscan algo aún más grande.
Lo que comenzó como una simple charla entre amigos terminó convirtiéndose en un emprendimiento que ya cautivó a una estrella del fútbol mundial. Dos rosarinos sin experiencia en diseño o fabricación desarrollaron un metegol único que rompe con todas las reglas tradicionales, invirtieron miles de dólares y ahora proyectan facturar US$200.000 este año. Su próximo objetivo es aún más ambicioso.
Juan Martín Uncal, de 36 años, y Brian Gines Margenet, de 37, se conocen del sistema financiero y comparten la pasión por el fútbol y el metegol. La idea nació de una pregunta aparentemente trivial: ¿por qué los metegoles no tienen posavasos? A partir de ese momento, la casa de Juan Martín se transformó en un taller improvisado donde el primer prototipo de cartón convivió con la vida cotidiana.
¿Cómo pasaron del cartón a la innovación?
El proyecto demandó dos años completos de pruebas, errores y aprendizaje desde cero. Ninguno de los dos tenía experiencia previa en diseño industrial ni en fabricación, por lo que el proceso requirió intuición y constante adaptación. “Cuando no sabés nada, todo lleva tiempo, y cuando lo querés hacer bien, más todavía”, explicó Uncal.
Para avanzar, tomaron cursos de diseño y se apoyaron en una red de especialistas que incluyó carpinteros, diseñadores 3D y técnicos en corte CNC. En total, invirtieron US$18.000 en investigación y desarrollo antes de lograr el producto final. “El metegol tiene nuestros nombres, pero está cargado de aportes de mucha gente”, señaló Uncal.

¿Qué hace diferente a este metegol?
El resultado final, comercializado bajo la marca Capocannoniere, se distingue radicalmente del metegol tradicional. La base ya no es lisa sino de césped sintético, lo que modifica completamente la dinámica del juego. La estructura combina madera y chapa con una estética industrial, y la innovación más disruptiva está en el movimiento de los jugadores.
“El jugador no solo se desplaza de forma lineal, también puede hacerlo en diagonal”, detalló Uncal. Este sistema, desarrollado tras varios intentos fallidos, permite mayor intervención defensiva y rompe con la lógica previsible del metegol clásico. Por supuesto, también incluye los posavasos que originaron la idea.

De hobby a negocio en expansión
Durante gran parte del proceso, el proyecto no tuvo un objetivo comercial definido. Era simplemente un espacio de encuentro entre amigos. Sin embargo, las reacciones positivas de su entorno cercano marcaron un cambio de dirección. “Mandábamos fotos y todos querían verlo”, contó Margenet.
El punto de quiebre llegó a fines de 2025 cuando, con el producto ya definido y patentado, Uncal dejó su trabajo en el sector financiero para dedicarse de lleno al emprendimiento. Margenet continúa en el banco, aunque planea dar el mismo paso cuando el nivel de demanda lo permita.
Actualmente, la producción combina procesos mecanizados con una etapa final artesanal. Trabajan con una red de proveedores para el corte y armado de piezas, mientras que el ensamble y personalización quedan en sus manos. La capacidad actual es de entre 15 y 20 unidades mensuales, pero aseguran que podría ser “infinita” gracias al formato de negocio escalable.

Personalización y salto internacional
Una de las claves del éxito es la posibilidad de adaptar completamente cada metegol. Los clientes pueden elegir desde el diseño del campo hasta los jugadores, cuyas figuras se imprimen en 3D y pueden replicar rostros, equipos o selecciones específicas.
Este diferencial abrió un nuevo frente de negocio con marcas interesadas en usar el metegol como activación comercial. “La idea es que no sea solo algo visual, sino una experiencia”, explicó Margenet. En paralelo, comenzaron a explorar mercados internacionales, con Colombia como primera puerta al exterior y contactos avanzando en Brasil, México y Estados Unidos.
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El momento que cambió todo
La entrega de un metegol personalizado a Ángel Di María marcó un antes y un después en el proyecto. El modelo incluía un detalle especial: tenía grabados los nombres de los campeones del mundo de 2022 y una figura destacada del propio Di María con su nombre en dorado. “Es un trabajo sideral que no tiene precio de mercado”, advirtió Uncal.
El campeón mundial compartió fotos y videos en sus redes sociales, lo que generó una explosión de consultas y visibilidad para el emprendimiento. “Cuando llegamos con el metegol, su esposa nos dijo que una hora antes Ángel le había regalado su viejo metegol de chapa a otra persona. No sabía que se iba a encontrar con el nuestro, que es todo de madera y artesanal”, recordó Margenet.

¿Cuál es el próximo objetivo?
Con el éxito del encuentro con Di María, los emprendedores ya tienen claro su próximo desafío: diseñar un metegol personalizado para Lionel Messi. “Desde que arrancó el proyecto le digo a Brian que si tengo un mensaje de Messi en Instagram, no importa la hora, voy a estar en la puerta de su casa con el metegol y un whisky. Messi hace realidad los sueños”, se entusiasmó Uncal.
El recorrido continúa en construcción, pero la lógica que impulsó el proyecto desde el inicio permanece intacta: una idea simple, sostenida con perseverancia, que encontró su lugar y ahora busca competir en ligas internacionales.
