Dos avionetas caen en Santiago y la investigación apunta con fuerza hacia Tucumán

Dos aterrizajes forzosos en un mismo día desatan una investigación federal. Con un piloto tucumano y una caída en una zona narco que vincula a un poderoso de la AFA, ¿qué ocultan realmente estas avionetas sospechosas? Los detalles que conectan a Tucumán con una trama de vuelos clandestinos.

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Dos avionetas caen en Santiago y la investigación apunta con fuerza hacia Tucumán

La Justicia Federal investiga los sospechosos aterrizajes forzosos de dos avionetas en Santiago del Estero, en un mismo día, con características típicas del narcotráfico aéreo. Uno de los pilotos es tucumano y tenía como destino Las Cejas, mientras que el otro incidente ocurrió en una zona roja del mapa narco que salpica políticamente al tesorero de la AFA, Pablo Toviggino. Los detalles reavivan la alarma por los vuelos clandestinos en el NOA.

El viernes por la tarde, una secuencia de eventos en el cielo santiagueño activó todas las alarmas de las fuerzas de seguridad. Dos aeronaves distintas se vieron obligadas a aterrizar de emergencia en puntos separados de la provincia, bajo circunstancias que los investigadores consideran altamente sospechosas. Ambos casos quedaron bajo la órbita de la Justicia Federal.

Un piloto tucumano y un destino en el este provincial

Cerca de las 16 horas del viernes, Julián Javier Darío, oriundo de Banda del Río Salí, realizó un aterrizaje de emergencia en el campo “La Justina”, ubicado a unos 70 kilómetros de Los Quiroga, Santiago del Estero. Según su declaración, había comprado la avioneta en Buenos Aires y su destino final era Las Cejas, en el este de la provincia de Tucumán.

El piloto argumentó que la causa de la emergencia fue la falta de combustible. Sin embargo, este relato generó más preguntas que respuestas entre los investigadores, quienes analizan el tipo de recorrido y el contexto en el que se produjo el incidente, considerando el destino tucumano de la aeronave.

La segunda caída en una “zona roja” del narcotráfico

El otro hecho ocurrió también el viernes por la tarde, pero en San José de Boquerón. Esta localidad se encuentra en una franja territorial especialmente sensible, cerca de la triple frontera entre Salta, Tucumán y Santiago del Estero. Allí, otra avioneta terminó en tierra.

Su piloto, un hombre de Joaquín V. González, afirmó que sufrió fallas mecánicas mientras volaba desde Córdoba hacia Campo Durán. La intervención se produjo luego de que vecinos denunciaran un vuelo rasante. Al llegar al lugar, los investigadores encontraron un detalle que amplificó las sospechas: el hombre transportaba bidones con más de 200 litros de combustible.

Ambas aeronaves fueron secuestradas para ser sometidas a pericias exhaustivas. La hipótesis central que maneja la Justicia es si estas naves formaban parte de una ruta utilizada para el transporte ilegal de estupefacientes. Esta sospecha no es casual: se trata de avionetas del tipo que habitualmente aparece vinculado a investigaciones por narcotráfico aéreo en la región.

La conexión política que agrega tensión al caso

El episodio de San José de Boquerón añade un condimento político de alto voltaje. Esta zona es señalada por los especialistas como un área crítica para los vuelos narcos. En las últimas semanas, el paraje cobró notoriedad nacional porque allí tendría campos Pablo Toviggino, tesorero de la AFA, quien es mencionado en diversas investigaciones por presuntos ilícitos.

Esta coincidencia geográfica dispara interrogantes sobre el control real de ese territorio y los vínculos de poder que operan en una región donde el narcotráfico ha dejado de ser un fenómeno marginal para convertirse en una problemática arraigada.

La fragilidad del control aéreo, una preocupación tucumana

Desde Tucumán, este caso reaviva una preocupación histórica del Gobierno provincial: la fragilidad del control aéreo en el norte argentino. El gobernador Osvaldo Jaldo había impulsado la idea de avanzar con un sistema de radarización para detectar vuelos sospechosos, advirtiendo que el equipamiento nacional permite sólo un monitoreo parcial.

La intención era discutir esta estrategia en una reunión con funcionarios nacionales, pero el encuentro fue suspendido y hasta ahora no fue reprogramado. Esta demora en la acción contrasta con la realidad: las alertas por vuelos clandestinos siguen apareciendo, y cuando una de las avionetas involucradas tiene piloto y destino tucumano, el problema se siente más cercano que nunca.

El caso deja a Tucumán nuevamente en el centro de una trama incómoda, que mezcla vuelos clandestinos, zonas grises en el control estatal y la sospecha de que ciertas rutas aéreas ilegales siguen operando con impunidad. La conexión territorial con un área vinculada a Toviggino carga de tensión política un episodio que ya de por sí es explosivo.

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