Dos expolicías de Oberá admitieron una serie de robos y ya saben qué pena les espera
Una pareja de expolicías de Oberá admitió una serie de robos cometidos aprovechando su uniforme y su círculo de confianza. Ya firmaron el acuerdo de penas, pero hay un detalle del Código Penal que les juega en contra y los obliga a cumplirla tras las rejas.
Alicia Graciela Kosciuk (35) y Marcos Federico Patiño (36) se declararon culpables ante el fiscal Juan Pablo Fernández Rissi por "robo y hurto calificado" y pidieron un juicio abreviado en el Tribunal Penal de Oberá. La pareja de exefectivos policiales firmó un acuerdo de penas de cumplimiento efectivo, aunque por ahora sigue en libertad.
El caso arrastra expedientes que llevan siete años circulando por distintas sedes judiciales. Ante la posibilidad casi nula de esquivar una nueva condena, los dos exuniformados optaron por reconocer su responsabilidad en un cúmulo de hechos agravados por su condición de policías, cometidos contra varias personas, entre ellas funcionarios del Poder Judicial.
El Tribunal obereño tenía fijada la fecha para volver a juzgarlos, pero la audiencia se suspendió cuando se comunicó que las partes habían llegado a un entendimiento. Kosciuk firmó una pena de 3 años de prisión, mientras que Patiño acordó 2 años y 4 meses, ambas de cumplimiento efectivo.
El escrito ya fue presentado a los jueces. Si dan su conformidad, dictarán sentencia y, una vez notificados, los dos expolicías deberán cumplir la pena con privación de la libertad.
El antecedente que los complica
En 2022 la pareja ya había recibido una condena de 3 años de prisión en suspenso por el mismo tipo de delitos. Ese antecedente resulta clave: según lo establecido por el Código Penal, no se puede tener más de una condena con ese beneficio, por lo que indefectiblemente ambos deberán cumplir la pena de manera efectiva.
Los hechos que les imputan
Los primeros casos se remontan a mediados de 2019, cuando una serie de denuncias llevó al entonces juez de Instrucción 2 de Oberá, Horacio Eriberto Alarcón, a ordenar la detención de la pareja de policías. Kosciuk se desempeñaba en esa época como custodia en la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y de Familia. Varias de las víctimas surgieron de ese ámbito.
Una de las primeras presentaciones fue por el robo de 250 mil pesos en la vivienda de una vecina de Panambí. Los exefectivos eran muy conocidos de la mujer, quien les había confiado que su familia iba a salir hacia una fiesta. La confianza terminó rota cuando entraron a robarle.
Otro caso fue el de un empleado judicial al que le desvalijaron la casa después de enterarse de que se ausentaría por unos días. Kosciuk también había sido acusada por el robo de la cartera a la jefa de la Comisaría de la Mujer de Oberá por aquellos años.
A la lista se sumó la sustracción de monedas de colección: la víctima había comentado que las tenía en su domicilio sin sospechar que esa información terminaba en manos de los mismos ladrones. Una vecina del barrio Londin también resultó damnificada tras el robo de 50 mil pesos.
La dueña del edificio donde funciona la Cámara de Apelaciones fue otra de las perjudicadas: le había confiado las llaves a la mujer y se llevaron herramientas. A eso se agregó el robo de dos pistolas a dos camaradas de fuerza que prestan servicios en la comisaría Tercera de Oberá.
En la primera condena entraron varias de las denuncias, mientras que en este segundo juicio abreviado se incluyó otro cúmulo de hechos de la misma índole.