Discutieron en el primer hoyo y jugaron en silencio buena parte de la vuelta. En el 16, un golpe desde 160 metros cambió todo y terminó en un abrazo que Patricio Gutiérrez todavía recuerda.
Patricio Gutiérrez, referente del golf sanjuanino y presidente de Amancay, repasó en "No Toqués Nada" cómo una serie de lesiones lo alejó del rugby y lo llevó a una carrera que lo puso frente a frente con las grandes figuras del deporte mundial.
El programa que se emite los martes y jueves de 19 a 20 por Canal 13 lo tuvo como invitado, y allí el hombre de 51 años recorrió su historia con los palos, los nombres que conoció gracias a la actividad y una anécdota familiar que todavía lo emociona.
Del medio scrum a los greens
El vínculo de Gutiérrez con el deporte nació en la infancia, empujado por su entorno familiar. Sus primeros pasos fueron en el rugby, donde se desempeñaba como medio scrum.
Pero el cuerpo le jugó una mala pasada: dos fracturas seguidas mientras jugaba al rugby lo obligaron a replantear su camino. En paralelo, a los 15 años se consagraba campeón argentino junior de golf junto a dos amigos, y esa combinación terminó de inclinar la balanza.
Desde entonces se dedicó de lleno a la disciplina de los palos. Aun así, nunca se despegó del todo del rugby: mantiene el lazo desde el rol dirigencial y también desde lo familiar.
Tiger Woods, Maradona y Tevez en el camino
La práctica del golf le abrió a Gutiérrez puertas que pocos pueden contar. En Estados Unidos siguió de cerca a Tiger Woods en torneos disputados en Júpiter y en el Doral de Miami, y también lo vio competir en el Campeonato del Mundo que se jugó en Argentina en 2001.
En el plano local, el dirigente recordó sus cruces con Diego Armando Maradona en el driving de la Asociación Argentina de Golf, en Costa Salguero, el lugar donde el astro del fútbol solía practicar.
Tampoco faltaron las menciones a otras personalidades que comparten la afición por este deporte, como Carlos Tevez y la estrella del básquetbol Michael Jordan.
El recuerdo que lo conecta con su padre
Durante la charla, Gutiérrez mencionó a Rodolfo Yanzón, con quien ganó cinco veces el campeonato sanjuanino de parejas. Ese nombre lo llevó directo a la figura de su padre, que en sus comienzos fue su caddie durante las competencias.
Y ahí apareció la anécdota. En un torneo oficial, padre e hijo discutieron en el primer hoyo y jugaron el resto de la vuelta en silencio, con la tensión instalada entre ambos.
Todo se destrabó en el hoyo 16: Gutiérrez embocó un hoyo en uno desde 160 metros. El abrazo con su padre llegó enseguida y la reconciliación quedó sellada en plena competencia.