Dos hermanitos, dos familias: la pulseada que definirá en qué país crecen
La pulseada es entre dos ramas de la misma familia: una quiere llevarlos a España, la otra sostiene que su lugar está en Tucumán. Lo que los especialistas advierten sobre el cambio.
El Juzgado Civil en Familia y Sucesiones de la II Nominación, con el juez Víctor Carlos al frente, tiene en sus manos una decisión que cambiará para siempre la vida de dos chicos: si siguen en Tucumán o se mudan a España. Se trata de los hijos de Mariano Robles y Solana Albornoz, la pareja que murió arrastrada por la correntada durante el temporal que azotó la provincia en abril de 2026.
La niña tenía cinco años y el bebé apenas nueve meses cuando perdieron a sus padres. Hoy, media año después, el expediente que define su futuro está abierto y las posiciones familiares están lejos de coincidir.
Dos posturas, una misma sangre
Según pudo reconstruir este medio, dentro de la propia familia materna hay una fractura. Un sector pide que los hermanos se trasladen a España. El otro sector de esa misma rama, sumado a la totalidad de la familia paterna, sostiene que los chicos deben quedarse en Tucumán.
El argumento de quienes defienden la continuidad local no es menor: allí van a la escuela, hacen sus actividades y están rodeados de las personas que los cuidan desde el primer día. La rutina, en medio del dolor, se convirtió en un refugio.
Lo que se intentó sostener
En estos meses, el entorno de los hermanos trabajó para que su día a día cambiara lo menos posible. Con el acompañamiento de los parientes, el apoyo de profesionales y el respaldo de la escuela, la nena mayor pudo mantener sus costumbres. El más chiquito, en tanto, construyó un lazo de apego muy fuerte con quienes lo atienden a diario.
Los especialistas que intervinieron a pedido de ambas partes coinciden en dos puntos. Primero, que los dos chicos siguen atravesando el duelo por una pérdida de magnitud enorme. Segundo, que en estos casos conservar los vínculos de confianza y los espacios conocidos suele ser clave para la recuperación.
Qué pesa a la hora de decidir
El magistrado deberá resolver bajo el principio del interés superior del niño, previsto en la Convención sobre los Derechos del Niño y en el Código Civil y Comercial. Esa pauta obliga a decidir en función de lo que los chicos necesitan, incluso cuando los adultos tengan proyectos o deseos legítimos.
La jurisprudencia argentina viene marcando qué elementos entran en la balanza: los vínculos afectivos ya formados, el arraigo, la escuela, el entorno social, la estabilidad emocional y la continuidad de las personas que crían a diario. Todo eso debe evaluarse con especial detenimiento antes de tomar una medida capaz de dar vuelta la vida de los chicos.
A eso se suma un requisito que no se puede saltear: los niños tienen derecho a ser escuchados según su edad y su grado de madurez, lo que la normativa llama autonomía progresiva.
El «centro de vida», un concepto que pesa
En el expediente también cobra fuerza la noción de «centro de vida». Alude al lugar donde un chico desarrolla de hecho su vida familiar, escolar y social, y que no se reduce a una dirección.
Desde el sistema de protección de derechos advierten que un traslado al extranjero implica cambiar de golpe de hogar, de escuela, de amistades y de adultos de referencia. Es un desafío para cualquier chico, y más para quienes acaban de pasar por una situación traumática. Por eso los equipos interdisciplinarios suelen analizar con quiénes se formaron los lazos de apego tras la muerte de los padres, cómo es el estado emocional de los niños y si están en condiciones de afrontar otro cambio.
La resolución final quedará en manos del juzgado.
La noche que conmocionó a Tucumán
Mariano Robles tenía 28 años y Solana Albornoz, 32. Murieron durante el fuerte temporal que golpeó la provincia en abril de 2026. Habían ido a un casamiento en el salón Conticello, sobre la ruta nacional 9, en Tafí Viejo. Cuando terminó la fiesta se subieron a su Nissan Versa blanco, pero decidieron esperar dentro del auto a que la lluvia amainara antes de volver a casa.
En la madrugada tuvieron su último contacto con los familiares: les avisaron que seguían en el vehículo. Después no hubo más comunicación.
Tras una búsqueda intensa, personal municipal encontró el auto bajo un puente, dentro de un canal en la zona de Nueva Italia, a unos 400 metros de la ruta 9. Según la reconstrucción inicial, la correntada lo arrastró hasta ese punto, donde quedó volcado con los ocupantes atrapados. Los cuerpos de Mariano y Solana fueron hallados sin vida y abrazados dentro del rodado.
La pareja dejó dos hijos: una nena de cinco años y un bebé de nueve meses, que esa noche habían quedado al cuidado de una niñera. El episodio conmocionó a toda la provincia y reabrió el debate sobre las condiciones de seguridad y el riesgo de inundaciones en la zona.