Dos hermanos esposados y golpeados: lo que nadie anotó cuando entraron a la comisaría
Dos hermanos de 18 y 24 años terminaron esposados en una habitación de una dependencia policial. Lo que la Fiscalía dice que pasó ahí adentro nadie lo anotó, y ahora dos policías enfrentan un pedido de condena efectiva.
La Fiscalía pidió dos años de prisión efectiva y cuatro años de inhabilitación especial para dos policías acusados de golpear a dos hermanos que estaban esposados dentro de una dependencia policial de Tucumán. El hecho ocurrió en agosto de 2022 y el juicio se desarrolla en la Justicia provincial.
El pedido lo formuló este jueves 1 de octubre la Unidad Especializada de Delitos Complejos, a cargo de Mariana Rivadeneira, durante el alegato final del debate contra el comisario Julio Ernesto Campero y el motorista Facundo Manuel Ruiz, señalados como coautores del delito de vejaciones.
Según la acusación, el 15 de agosto de 2022, alrededor de las 5.30, los dos hermanos, de 18 y 24 años, fueron aprehendidos en la esquina de Suipacha y Santiago del Estero, cerca del club Alemán, en un procedimiento por atentado y resistencia a la autoridad.
Después fueron trasladados a la Dirección de Distritos Urbanos de la Policía, en calle Maipú entre Santiago y San Juan. Llegaron cerca de las 6 y los llevaron a una habitación de la dependencia.
Para la Fiscalía, fue en ese lugar donde se produjo la agresión. Mientras los jóvenes seguían privados de su libertad y con las manos esposadas, Campero y Ruiz los habrían golpeado con puños y patadas, provocándoles distintas lesiones.
Las preguntas que complican la versión policial
La exposición estuvo a cargo de la auxiliar de fiscal Brenda Deroy, acompañada por Rivadeneira y el equipo de la Unidad de Delitos Complejos. Durante su alegato, Deroy puso en duda la versión de que los jóvenes ya habían ingresado golpeados a la dependencia.
“Si las víctimas ya estaban golpeadas cuando entraron a la base, ¿por qué nadie lo anotó? ¿Por qué nadie llamó una ambulancia para ellos? ¿Y por qué un oficial de policía tuvo que entrar a ese cuarto a sacar a sus propios compañeros?”, cuestionó.
La fiscal sostuvo que los hermanos fueron golpeados cuando estaban en una situación de absoluta vulnerabilidad. “Sin que pudieran defenderse, les ajustaron cuentas y les provocaron las lesiones que nadie vio cuando entraron y que todos vieron cuando salieron”, afirmó.
Las lesiones que constató el médico forense
En su alegato, Deroy repasó el informe del médico forense sobre las lesiones sufridas por uno de los hermanos.
El joven presentaba una herida contusa de tres centímetros en la cabeza, un hematoma en la oreja, una lesión en el labio, una pieza dental fracturada que luego fue restaurada y hematomas en el brazo, la ingle y una pierna.
Según la representante del Ministerio Público Fiscal, el profesional concluyó que una herida de esas características en la cabeza provoca un sangrado importante y difícilmente pasa inadvertida en el momento en que se produce.
También señaló que las lesiones distribuidas en diferentes partes del cuerpo no serían compatibles con una única caída y que las heridas de ambos hermanos se habrían producido prácticamente al mismo tiempo.
El pedido de condena efectiva
Deroy remarcó que los acusados eran funcionarios policiales y que, por su condición, tenían el deber de custodiar a los jóvenes.
Describió el episodio como “piñas y patadas con borceguíes contra hombres esposados” y sostuvo que los golpes dejaron como consecuencia una cabeza herida, un diente partido y dos jóvenes que salieron de la dependencia con temor hacia la Policía.
Además, afirmó que durante el proceso uno de los acusados habría buscado a un testigo de menor jerarquía para conocer qué recordaba sobre lo ocurrido.
La auxiliar de fiscal también cuestionó la posibilidad de una condena condicional. “Una condena en suspenso le diría a cualquier policía que pegarle a un esposado no tiene una consecuencia real”, sostuvo.
Al cerrar su alegato, definió el caso como un juicio contra “dos hombres que han deshonrado a la institución policial” y pidió a la Justicia que establezca un límite a este tipo de conductas dentro de las dependencias policiales.
Las defensas pidieron la absolución
Tras la exposición de la Fiscalía, los abogados de Campero y Ruiz presentaron sus alegatos y solicitaron la absolución de ambos imputados.
El juez Bernardo L’erario Babot dispuso entonces un cuarto intermedio hasta este viernes 2 de octubre. En esa jornada, los acusados tendrán la posibilidad de pronunciar sus últimas palabras antes de que continúe el proceso hacia su resolución.