Dos obreras desafían los prejuicios en la obra del nuevo AutoMac: “No existe el no puedo”
Tamara y Maia rompen barreras en la obra del AutoMac. ¿Cómo lograron hacerse un lugar en un rubro de mayoría masculina?
Tamara Retamar y Maia Orzuza son parte del equipo que levanta el nuevo AutoMac en la zona de Cinco Esquinas, en Paraná. Su presencia marca un antes y un después en un rubro dominado históricamente por hombres, y ellas lo saben.
Con herramientas en mano, estas dos mujeres demuestran que el género no es un límite a la hora de construir. A días de finalizar la obra, contaron a Elonce cómo se abrieron camino en un ambiente que recién empieza a integrarlas.
¿Quiénes son las obreras del nuevo AutoMac?
Tamara tiene 29 años y empezó en la construcción en 2021. Esta es su cuarta obra y aprendió el oficio gracias a las capacitaciones de UOCRA Mujeres y a la práctica diaria. “Una va aprendiendo y dándose maña en las obras. Nos enseñan las técnicas y después queda seguir practicando”, relató.
Maia, de 33 años, se sumó al sector en 2020, también tras formarse con UOCRA Mujeres. Ambas llegaron al proyecto del AutoMac, que se levanta en un sector de la vieja terminal de Paraná, a metros de Cinco Esquinas.
De la herrería a los cerámicos
Tamara confesó que su especialidad favorita es la herrería, pero que en esta obra descubrió otra pasión: colocar pisos cerámicos. “Me gusta mucho herrería, pero ahora pasamos a albañilería y pegar pisos cerámicos me gustó un montón. Tengo que pegar piso en mi casa, así que me llevo eso”, dijo entre risas.
La obrera valoró la predisposición de sus compañeros para enseñarles: “Los chicos siempre están predispuestos a enseñarnos y eso es lo bueno: en cada obra que uno va, aprende”.
¿Cómo es trabajar en una obra siendo mujer?
Tamara aseguró que la convivencia fue excelente y que nunca se sintieron excluidas. “Nosotras somos como dos hombres más. No nos hacen sentir fuera de lugar, nos suman en todo y siempre con mucho respeto. Nunca nos faltaron el respeto e incluso se cuidan en sus palabras”, afirmó.
Eso sí, reconoció que hay tareas que demandan más fuerza física y ahí siente el límite. “Con el tema de la fuerza, sí. Pero después, en otras cosas, no. Me enseñás cualquier cosa y aprendo enseguida. Y me gusta aprender”, sostuvo. Y aclaró que trabaja con amoladoras, soldadoras y otras herramientas habituales en la construcción.
Charlas para una convivencia respetuosa
Antonela Bonacosa, encargada de Seguridad e Higiene, contó que cuando ingresan mujeres al equipo se realizan charlas de género para promover un trato respetuoso. “Siempre se hace una charla de género cada vez que entran chicas”, explicó. Según detalló, se trabaja sobre las formas de trato y ciertas expresiones comunes en las obras.
La responsable destacó que los trabajadores recibieron muy bien a sus compañeras: “Los chicos fueron siempre muy receptivos y a las chicas las incorporaron bien”.
Jornadas intensas y un ambiente que acompaña
La obra avanza a todo ritmo. “Es una obra corta. Trabajamos de lunes a lunes y le estamos metiendo las horas que más podemos porque sabemos que nos quedan unos 20 días para terminar”, señaló Tamara. El nuevo local de comidas rápidas, que permitirá comprar hamburguesas sin bajarse del auto, está en su etapa final.
En medio del trabajo diario, las obreras destacaron el buen clima: “Los sábados comemos asados, los domingos también una choripaneada”, contaron. “Es un lindo ambiente laboral y te hacen sentir cómoda”, completó Tamara.
“Hay que aprovechar cuando tenemos trabajo”
La falta de continuidad laboral es una preocupación constante. Tamara contó que llevaba seis meses sin empleo antes de entrar a esta obra. “Pocas obras hay y hay que aprovechar cuando tenemos trabajo. Yo hacía seis meses que no trabajaba y agarrar una obra así, encima que te pagan bien, significa aprovechar todas las horas que se pueda”, relató.
Tamara es madre de Dylan, de 10 años, y contó que su hijo sigue su trabajo con orgullo. Sus compañeros incluso le mostraron al nene las tareas que hace su mamá en la obra.
Un mensaje para otras mujeres
Las obreras coincidieron en que la falta de experiencia no debería ser un obstáculo. “Que no tengan miedo ni piensen que no pueden, porque todo se puede. Para mí no existe el ‘no puedo’. Tendría que haber más mujeres y que se sumen. Si no saben, van a aprender”, expresó Tamara.
Sin embargo, reconocieron que conseguir la primera oportunidad sigue siendo difícil. “Si buscáramos nosotras el trabajo, no nos toman porque van a decir: ‘¿Qué puede hacer?’. Pero cuando nos ven trabajar se quedan impresionados porque no saben todas las cosas que nosotras sabemos”, aseguró.
Detallistas en cada terminación
Maia destacó que las mujeres suelen ser más prolijas en ciertas tareas. “Por ahí dicen que hacemos mejor nosotros el trabajo que los chicos. Somos muy detallistas con los cerámicos y con la pintura. Los mismos chicos se sorprenden”, contó.
Mientras la obra del nuevo AutoMac llega a su fin, la experiencia de Tamara y Maia demuestra que las mujeres ganan terreno en la construcción, un rubro que empieza a abrirles las puertas.