Dos pozos en 60 y 21 ya se comieron los autos de medio barrio: qué dicen los vecinos
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Dos pozos en 60 y 21 ya se comieron los autos de medio barrio: qué dicen los vecinos

Dos baches contiguos en la avenida 60 y una calle asfaltada que se transformó en "circuito automovilístico": los reclamos de los vecinos llevan semanas sin respuesta y los autos ya pagan las consecuencias.

En el casco urbano y en la periferia de La Plata, manejar se volvió una prueba de destreza. Baches que crecen semana a semana y arreglos que, lejos de solucionar el problema, convirtieron algunas calles en verdaderas pistas de carrera son el combo que enfrentan a diario los conductores.

Uno de los puntos más complicados está en la avenida 60, entre las plazas Yrigoyen y Brandsen. Allí, dos baches contiguos se transformaron en una trampa para quienes circulan en la mano ascendente, en el tramo que va de 21 hacia 22. No es un problema nuevo: los vecinos y comerciantes de la zona vienen reclamando desde hace semanas sin obtener respuesta.

De un viejo parche al desmoronamiento total

El origen de esos pozos está en un parche rectangular de asfalto que se había aplicado sobre el hormigón. Con el correr del tiempo, ese material se fue deteriorando hasta desmoronarse por completo y dejar al descubierto dos desniveles profundos. Los bordes filosos son capaces de provocar daños importantes en cualquier vehículo que los pise.

A pocas cuadras, la situación no mejora. En la esquina de 58 y 16, circular se convierte en una odisea para todo tipo de rodados: los pozos se transformaron en cráteres que obligan a bajar la velocidad a paso humano.

La periferia, un circuito de obstáculos

El panorama en los barrios alejados del centro tampoco es alentador. Recorrer la calle 73 entre 17 y 15 es una empresa riesgosa si se quiere evitar terminar en un taller de amortiguadores o en una gomería. La cantidad de pozos es tal que ya no queda margen para esquivarlos.

Pero hay un caso que combina abandono y peligro. En la calle 600 (o 602), entre 137 y 167, un arreglo terminó generando un problema mayor. Según describen los propios vecinos, la calle quedó librada a su suerte.

“No hay señales, se asfaltó y van los autos a toda velocidad. La transformaron en un circuito automovilístico. Todo es muy peligroso porque tiene sólo dos cuadras iluminadas (entre 137 y 139) y el resto es oscuridad. Es una calle de doble sentido de circulación que además tiene un cañaveral que lleva a la gente a circular por la calle”, relató un vecino de la zona.

El resultado es una postal que se repite en distintos puntos de la ciudad: calles que se volvieron intransitables por los pozos y otras que, por falta de mantenimiento y señalización, se convirtieron en un riesgo para quienes las usan todos los días.

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