Dos psicólogas sanjuaninas revelan cómo hablar de suicidio en casa sin que salga mal
Los casos de suicidio en Argentina casi se duplicaron en ocho años: pasaron de 3.304 a 5.209. Dos psicólogas sanjuaninas explican qué señales alertan y por qué preguntar directamente no aumenta el riesgo. El dato que muchos adultos ignoran.
En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre, dos psicólogas de San Juan, Celeste Sánchez (MP 1937) y Lucía Gregori (MP 1923), compartieron una guía práctica para abordar el tema en el ámbito familiar. La fecha busca generar conciencia y promover actividades durante todo el mes, tanto desde organismos públicos como privados.
La relevancia es mayúscula: según datos del Sistema Nacional de Información Criminal publicados por el Observatorio de Política Criminal, los casos pasaron de 3.304 en 2017 a 5.209 en 2025. A nivel sanitario, desde 2022 el suicidio es la principal causa de muerte entre personas de 15 a 24 años, y en 2025 también lo fue en el grupo de 25 a 34 años, desplazando a los accidentes de tránsito.
Hablar no es fomentar
Durante años se creyó erróneamente que mencionar el suicidio podía inducir la conducta. Las profesionales desmienten ese mito: “Es importante hablar de suicidio primeramente porque es un tema de salud. La OMS pone a disposición información y estadísticas que muestran datos sobre el impacto a nivel mundial. No se trata únicamente de hablar acerca del suicidio, sino de dar herramientas concretas, entendiendo que es una problemática compleja y multifactorial”, explicaron.
Sin embargo, no alcanza con hablar por hablar. Para las licenciadas, antes de abordar temas delicados es clave fortalecer el canal de comunicación en la familia, con una postura abierta y receptiva. “Los adultos de referencia deben desarrollar la capacidad de guiar y aconsejar frente a problemáticas difíciles”, sostuvieron.
Con niños y adolescentes, el desafío es mayor: muchas veces temen ser castigados, juzgados o incomprendidos. Por eso, una comunicación fluida, respetuosa y con escucha atenta es fundamental para generar confianza.
Señales de alerta y pautas de prevención
“Lo más importante para prevenirlo es la información”, resaltan. Entre las señales a las que hay que prestar atención enumeran:
- Cambios significativos de conducta o estado de ánimo
- Aislamiento de familiares y amigos
- Variaciones en los hábitos cotidianos
- Pérdida de interés por actividades que antes se disfrutaban
- Expresiones de desesperanza
- Sentirse y expresar ser una carga para los demás
- Manifestaciones de no encontrar una salida a una situación que se esté atravesando
“También debemos prestar especial atención cuando una persona habla de querer morir, de desaparecer, de hacerse daño o expresa que no puede continuar. Cuando escuchemos esto, es importante mantener la compostura, no reaccionar inmediatamente con frases invalidantes como ‘tenés todo para ser feliz’, ‘pensá en tus hijos’, ya que genera culpa y aislamiento al no sentirse comprendido”, aclararon Sánchez y Gregori.
Si se observan estos indicadores, recomiendan preguntar de manera directa y respetuosa si la persona está pensando en hacerse daño o quitarse la vida. “Preguntar no aumenta el riesgo; por el contrario, permite abrir un espacio de escucha”, señalan. Tampoco hay que desestimar los intentos de autolesión, ya que evidencian un riesgo de repetición.
La consulta con un profesional de salud mental es valiosa, pero no la única opción. “Muchas veces se piensa que necesariamente debe intervenir un profesional, pero el primer paso puede y debe darlo un amigo, un familiar, un vecino, un docente o alguien cercano que pueda observar, escuchar, acompañar y ayudar a buscar posteriormente la intervención profesional necesaria”, destacan.
Redes sociales: riesgo latente
Las redes sociales pueden convertirse en un factor de riesgo cuando la persona atraviesa una situación de vulnerabilidad. “La exposición a contenidos relacionados con el suicidio o las autolesiones, la circulación de información inadecuada, la comparación constante, el ciberacoso o determinados mensajes que pueden romantizar o normalizar estas conductas son aspectos a los que debemos prestar atención”, precisaron.
No se trata de prohibirlas ni demonizarlas, sino de establecer pautas claras sobre sus riesgos y enfocar la información por canales seguros, ya que muchos profesionales las utilizan para compartir contenido valioso sobre prevención y concientización.
Todos somos parte
Dado que las estadísticas muestran un incremento de casos y consultas en el segundo semestre, la concientización de este mes es crucial. “Todos somos responsables de la prevención del suicidio: comunidad, familia, justicia, fuerzas de seguridad, salud pública, escuela, trabajo. Como es un problema multifactorial, debe ser trabajado intersectorialmente y en red”, indicaron las licenciadas.
El objetivo al hablar del tema no es fomentar la conducta, sino visibilizar lo que está pasando y los espacios de escucha disponibles. La comunicación debe ser respetuosa y evitar el morbo. “La forma en que comunicamos también puede prevenir. Por eso es fundamental hacerlo de manera responsable, cuidando la información que brindamos y priorizando siempre la posibilidad de orientar, acompañar y acercar recursos de ayuda”, concluyeron.
¿Dónde pedir ayuda?
- Centro de Asistencia al Suicida: 08003451435
- Ministerio de la Escucha: funciona en la Catedral de San Juan, de lunes a sábado. Por la mañana de 10:30 a 12, y por la tarde de 18 a 19:30 horas.
- CISEM: 911