Dos religiosos dan un paso clave en la Catedral de Paraná, pero la comunidad que los forma ya no tiene presencia en la ciudad
La Catedral de Paraná fue escenario de una ordenación diaconal, pero detrás de la ceremonia asoma una ausencia que la congregación arrastra desde 2024: en la ciudad ya no quedan religiosos verbitas.
El arzobispo de Paraná, Raúl Martín, presidió en la Iglesia Catedral la misa de ordenación diaconal de dos religiosos de la Congregación de los Misioneros del Verbo Divino. La ceremonia consagró el primer escalón del orden sagrado para Francis Ernest Boomah y Augustine Langdindome Boruzie, ambos SVD.
La ordenación se concretó mediante la imposición de manos y la oración consecratoria del arzobispo, el gesto central del rito que marca el ingreso al diaconado.
Qué implica ser diácono
Dentro de la estructura de la Iglesia, el diaconado es la primera etapa del orden sagrado. Le siguen el sacerdocio y el episcopado.
Los diáconos cumplen funciones similares a las de un sacerdote, aunque con límites precisos: no pueden consagrar ni presidir la Eucaristía y tampoco están habilitados para confesar.
Una comunidad que se despidió de Entre Ríos
La ceremonia adquiere un matiz particular para la congregación. El Verbo Divino perdió presencia en la provincia y la noticia no es reciente: en 2024, el Arzobispado de Paraná comunicó que en la que después se denominó Casa de Retiros Stella Maris ya no quedaban religiosos verbitas.
Es decir, los dos nuevos diáconos se ordenaron en una ciudad donde su comunidad ya no tiene religiosos establecidos.