Dos semanas en casillas sobre la banquina y el temporal les voló las chapas
Llevan dos semanas en casillas sobre la banquina y el temporal les voló las chapas. Una vecina contó qué les entregó la municipalidad de Vilelas: la lista indigna.
El norte del Litoral vuelve a quedar en la mira del clima. Una alerta amarilla del Servicio Meteorológico Nacional rige hasta mañana para toda la franja norte de Corrientes y para Misiones, con el regreso de lluvias y tormentas que caen sobre una región que ya no tiene dónde absorber más agua.
La meteoróloga Marina Fernández estimó que las precipitaciones podrían acumular hasta 100 milímetros en algunos sectores. El periodista Alan Ferraro lo comprobó en terreno: "Ya no tiene capacidad de absorción el terreno. Entonces toda el agua que caiga se va acumulando", describió durante su recorrido por las zonas más castigadas de la provincia.
Por qué esta alerta es más grave que las anteriores
El suelo del Litoral está saturado tras días de lluvia. Cada milímetro nuevo queda en la superficie en lugar de filtrarse, y eso golpea de lleno a los sectores que llevan dos semanas anegados.
A eso se suma el comportamiento de los ríos. Las lluvias también alcanzarán el sur de Brasil, donde nacen las cuencas que alimentan al Iguazú, al Paraná y al Uruguay, según advirtió Fernández. Varias localidades ya superan el nivel de evacuación y se espera una segunda ola de crecida que irá bajando con las horas y se sentirá aguas abajo.
El combo lo completa el calor. En Formosa, la humedad y las altas temperaturas sostuvieron una presión térmica durante toda la tarde, con marcas por encima de los 30 grados. La inestabilidad seguirá al menos hasta el fin de semana.
Pueblos cortados y familias que perdieron hasta el techo
El equipo de TN verificó que a Colonia Benítez no se puede llegar: los caminos están bajo el agua. En San Martín, en Puerto Vilelas, el escenario repite el de otras localidades. Las familias debieron dejar sus casas hace dos semanas y armar casillas improvisadas sobre la banquina.
Las tormentas complicaron ese refugio precario: algunas chapas volaron y varios vecinos se quedaron sin techo otra vez. Una mujer del lugar contó que la municipalidad de Vilelas solo les entregó a los habitantes de Tres Bocas "10 palmas, un poquito de clavo, alambre, 7 u 8 metros de nylon y 20 chapas".
La resistencia tiene un motivo: los vecinos intentan reubicarse dentro de la misma zona para no abandonar a sus animales, sobre todo a las vacas, que no encuentran pasto porque también quedó tapado por el agua.
La ayuda que llega a cuentagotas
Mientras esperan que el fenómeno de El Niño afloje, grupos de voluntarios e iglesias acercan comida, ropa y calzado para que los damnificados puedan ponerse algo seco: perdieron todas sus pertenencias.
Un hombre que estaba en San Martín juntaba mercadería para los afectados de Tres Bocas. "Lo están pasando peor que acá", alertó. Y pidió: "Necesitamos ropa, colchones, frazadas, chapas, lo que esté en el corazón de la gente donarnos".