Un fuero que ahora maneja herencias y patrimonios, más una equiparación salarial que cambió el piso. Los dos factores que convirtieron dos sillones judiciales en el destino más buscado de San Juan.
Dos vacantes en la Cámara de Apelaciones de Paz Letrada desataron este año un fenómeno inédito: 148 postulaciones para ocupar apenas dos cargos. Uno de los puestos ya tiene dueño; el otro espera la decisión de Diputados. Detrás de semejante interés hay dos razones que explican por qué esos sillones se volvieron los más codiciados de la estructura judicial sanjuanina.
La primera tiene que ver con el bolsillo. La segunda, con el poder real que ganó el fuero. Juntas, habrían sido el motor que empujó a decenas de profesionales a anotarse en los concursos.
La ley que cambió las reglas
El punto de partida hay que buscarlo en la nueva Ley Orgánica de Tribunales, la 2352-O, sancionada el 23 de diciembre de 2021 y publicada en enero de 2022. La norma no solo reordenó la estructura de la Justicia sanjuanina: también redefinió las atribuciones de la Justicia de Paz Letrada.
El artículo 137 fue clave. Allí se ató expresamente la remuneración de los magistrados a las competencias que se les asignaban. El texto fijó dos equiparaciones: los jueces de Paz Letrados pasaron a cobrar lo mismo que los de Primera Instancia, y los integrantes de la Cámara de Paz Letrada, lo mismo que los jueces de Cámara de la Justicia ordinaria.
El cambio no fue menor. Hasta ese momento, la Justicia de Paz ocupaba un lugar diferenciado dentro del organigrama judicial. Con la nueva normativa, sus magistrados quedaron equiparados salarialmente con los de la estructura ordinaria, en línea con las responsabilidades jurisdiccionales que la ley les reconocía.
Sucesiones: el otro gran atractivo
A la mejora salarial se sumó una ampliación de atribuciones contemplada en el artículo 90. Entre ellas aparecieron los procesos sucesorios de personas fallecidas cuyo último domicilio estuviera dentro de la circunscripción de cada juzgado. En un principio, la norma exceptuaba a los juzgados del Gran San Juan, donde las sucesiones seguían en la Justicia Civil ordinaria.
Ese esquema duró pocos meses. El 30 de agosto de 2022, la Corte de Justicia dictó el Acuerdo General N.º 149/2022 y redistribuyó competencias: los juzgados de Paz Letrados del Gran San Juan empezaron a tramitar las sucesiones. La medida abarcó a los juzgados de Capital de Segunda, Tercera, Quinta y Séptima Nominación, además de los de Chimbas, Rivadavia, Santa Lucía y Rawson. También sumó a los de Jáchal e Iglesia para las sucesiones de personas con último domicilio en esas jurisdicciones.
La consecuencia fue doble: los juzgados civiles ordinarios de la Primera y Segunda Circunscripción dejaron de intervenir en esos procesos, y la Cámara de Paz Letrada pasó a resolver los recursos vinculados con las sucesiones.
Así, el tribunal no solo conservó sus funciones dentro del fuero de Paz: comenzó a intervenir en litigios por herencias, patrimonios, bienes y derechos sucesorios, asuntos que suelen tener una complejidad jurídica y económica considerable.
La redistribución arrancó el 1 de septiembre de 2022. Después llegaron dos acuerdos más: el General 31/2023, del 15 de mayo, que mantuvo la reorganización, y el General 102/2023, del 5 de octubre, que creó la Oficina Judicial de Procesos Sucesorios del Fuero de Paz Letrado y avanzó con el sistema de gestión asociada.
Cuánto pesa la equiparación en el bolsillo
La equiparación del artículo 137 también permite dimensionar el atractivo económico de estos cargos. No hay una escala oficial pública y actualizada que confirme los haberes exactos de noviembre de 2026, pero estimaciones periodísticas difundidas en septiembre ubicaron las remuneraciones mensuales de los jueces de Primera Instancia entre los 7 y 8 millones de pesos, y las de los jueces de Cámara entre 12 y 13 millones.
Son cifras extraoficiales, no una liquidación salarial documentada por el Poder Judicial. Aun así, dan una idea del nivel remunerativo al que quedaron equiparados los magistrados de la Cámara de Paz.
Dos vacantes, dos concursos y una cifra récord
El interés por integrar ese tribunal tuvo su manifestación más concreta este año, cuando se abrieron dos vacantes y el Consejo de la Magistratura debió lanzar dos concursos distintos.
La primera se originó con la muerte del juez Luis Romero, el 6 de abril de 2026. Para cubrir su lugar se abrió un concurso que reunió a 71 postulantes, según la nómina difundida el 11 de mayo. El proceso avanzó durante los meses siguientes y el 21 de agosto se conformó la terna. Finalmente, Alejandro Genest fue designado para ocupar ese cargo.
La segunda vacante apareció tras el retiro del juez Víctor Bazán, cuya salida estuvo vinculada a su jubilación por invalidez. Para ese puesto, el Consejo de la Magistratura convocó un nuevo concurso el 21 de junio, junto con otros dos cargos judiciales.
En octubre se conoció que 77 profesionales se habían inscripto para disputar ese lugar. Este lunes pasado quedó conformada la terna integrada por Facundo Orlando Acosta, Roberto Pablo Farina y María Gimena Ortiz. Ahora resta la determinación de la Cámara de Diputados.
La suma de ambos procesos arroja 148 postulaciones para dos cargos de la Cámara de Paz en un mismo año. No se trata necesariamente de 148 personas diferentes, porque hubo profesionales que participaron de las dos convocatorias. Aun así, el volumen de inscripciones dice mucho sobre el interés que despertaron unas vacantes que, en los últimos cinco años, se convirtieron en la joya de la corona de la Justicia sanjuanina.