Drenaje de divisas: por cada dólar que engrosó las reservas, casi tres se esfumaron
Un informe revela que por cada dólar que engrosó las reservas del Banco Central, casi tres se esfumaron. ¿A dónde fueron a parar los 60.400 millones de dólares que no se acumularon?
La Argentina recibió más de 82.000 millones de dólares entre diciembre de 2023 y junio de 2026, pero solo uno de cada cuatro terminó en las arcas del Banco Central. Un informe de economistas bonaerenses, coordinado por Roberto Feletti, calculó que el drenaje de divisas alcanzó los 60.400 millones de dólares, casi tres veces el aumento de las reservas.
El trabajo, elaborado en el marco de un convenio entre la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) y el Senado bonaerense, pone el foco en una de las principales contradicciones del programa económico de Javier Milei: pese a la voluminosa oferta de dólares generada por el superávit comercial, el blanqueo y el préstamo del FMI, la acumulación de reservas avanzó a un ritmo mucho menor. En paralelo, la deuda pública bruta aumentó en 108.600 millones de dólares entre diciembre de 2023 y mayo de 2026.
¿De dónde salieron los dólares y a dónde fueron a parar?
La cuenta de los economistas parte de tres fuentes. Hasta junio de 2026, el superávit comercial acumulado aportó 44.200 millones de dólares; el blanqueo de capitales, otros 23.000 millones; y el nuevo préstamo del FMI, 15.000 millones. La suma totaliza 82.200 millones de dólares.
Sin embargo, el aumento de las reservas internacionales brutas fue de apenas 21.800 millones de dólares. La diferencia, de 60.400 millones, es definida por el equipo como el drenaje de divisas. La relación es contundente: por cada dólar que se sumó a las reservas, casi tres dólares no terminaron incrementando ese stock.
Un superávit comercial que no alcanza
La Argentina sigue generando dólares a través del comercio exterior. El INDEC informó que durante el primer semestre de 2026 las exportaciones alcanzaron 49.454 millones de dólares, mientras que las importaciones sumaron 35.531 millones, dejando un superávit de 13.923 millones. Solo en junio, el saldo positivo fue de 2.194 millones.
El problema, según el informe, no es la capacidad de generar divisas sino el destino que se les da. Las divisas pueden utilizarse para pagar importaciones, cancelar obligaciones, atender compromisos financieros, dolarizar carteras o constituir activos externos. En este punto, el trabajo destaca que la formación de activos en el exterior (FAE) alcanzó 34.600 millones de dólares en el período.
La FAE no es sinónimo de fuga de capitales en todos los casos, pero la magnitud de la salida resulta significativa. “Esta abultada salida de capitales revela que hubiera sido innecesario el aporte extraordinario del FMI por 15.000 millones de dólares si el atesoramiento de divisas en el BCRA hubiera sido mayor”, sostienen los economistas.
El rol de la deuda y el carry trade
El segundo eje del documento es la evolución de la deuda pública. Entre diciembre de 2023 y mayo de 2026, la deuda bruta aumentó en 108.600 millones de dólares, un monto que supera holgadamente los 82.200 millones de oferta de divisas. Para los autores, resulta difícil explicar que la economía haya recibido una suma tan alta y que, al mismo tiempo, el endeudamiento haya crecido en más de 108.000 millones.
La comparación requiere una aclaración: la deuda no aumenta únicamente para obtener dólares, pero la coexistencia de ambos fenómenos es criticada. Además, los economistas detectaron un cambio en la composición: mientras la deuda en moneda nacional aumentó el equivalente a 147.100 millones de dólares, la deuda en moneda extranjera disminuyó 38.500 millones.
Ese cambio apunta al mecanismo del carry trade o valorización financiera en pesos. “Un modelo de valorización financiera que convalida una renta en dólares anual en un rango del 20-25 por ciento implica que la apropiación de divisas por parte de los agentes financieros impide la estabilización externa”, afirma el documento. Además, advierte que los instrumentos en moneda nacional son de muy corto plazo y que el mercado exige rendimientos crecientes en cada renovación.
El país no consigue retener los dólares
La conclusión más fuerte es que el problema externo no se explica por la falta de dólares, sino por la incapacidad de retenerlos. La Argentina tuvo superávit comercial, recibió 23.000 millones por el blanqueo y 15.000 millones del FMI, pero el aumento de las reservas brutas fue de solo 21.800 millones.
El desafío para el Gobierno consiste en transformar el flujo de divisas en una acumulación suficiente. “La mayoría de los dólares obtenidos se destinan a financiar la salida de capitales y a garantizar un esquema de valorización financiera”, sostienen los autores, mientras la deuda continúa creciendo.
La acumulación de reservas es clave para reducir la vulnerabilidad cambiaria. Sin un stock suficiente, cualquier aumento de la demanda de dólares puede volver a colocar al Banco Central frente a la necesidad de conseguir financiamiento externo. “Las herramientas del gobierno para relanzar la actividad económica ligada a la demanda interna, y de ese modo, mejorar sus posibilidades electorales el año que viene, son escasas”, concluyen.