Tres trabajos, un hijo y un despertador que suena a las 5.30: así se prepara Ivana Estanciero para el Torneo Clausura de Buenos Aires. Lo que guarda cada domingo para sobrevivir a la semana.
La jujeña Ivana Estanciero lleva apenas dos años en el fisicoculturismo competitivo, pero ya acumula coronas: campeona overall en Jujuy y otro título en Salta. Ahora apunta a cerrar el año en el Torneo Clausura del 15 de noviembre en Buenos Aires, en el marco del Día del Fisicoculturismo que se conmemora este 30 de octubre.
Detrás de esa carrera hay una rutina que combina entrenamiento, alimentación, descanso y una logística familiar y laboral que no da respiro: Estanciero es madre y sostiene tres trabajos al mismo tiempo.
De la curiosidad por los límites propios a los títulos
Practicó distintos deportes a lo largo de su vida, pero el salto al fisicoculturismo llegó hace unos dos años, movida por las ganas de medir hasta dónde podía llegar su cuerpo y su cabeza.
"Sobre todo, la disciplina. Quería saber hasta dónde llegaba mi cuerpo y hasta dónde llega mi cabeza. Es mucho lo que hay detrás, no solo lo que se ve en el escenario", contó.
En ese recorrido consiguió el título de campeona overall en Jujuy y otro campeonato en Salta. También compitió en el Campeonato Nacional que se disputó en Rosario los días 5 y 6 de septiembre.
Su modalidad es wellness, una categoría que divide a las competidoras según edad y altura. Las ganadoras de cada división se enfrentan después entre sí para definir a la campeona overall, es decir, la mejor de todas las campeonas de esa modalidad.
Una rutina que arranca a las 5.30
Lejos del prejuicio de las horas interminables en el gimnasio, Estanciero aclaró que sus sesiones de entrenamiento muscular duran entre 45 minutos y una hora. En la etapa previa a las competencias suma trabajo cardiovascular, que reparte entre la mañana y la noche.
El día empieza alrededor de las 5.30 y una de las primeras actividades es el cardio: caminatas o cinta durante unos 45 minutos. A eso le agrega un plan alimentario organizado, con comidas distribuidas a lo largo de la jornada, y un descanso que intenta no negociar: al menos siete horas de sueño diarias.
"Cuerpos de tarima": lo que se ve no es lo de todo el año
Uno de los puntos que más remarcó es que el físico que se luce en el escenario responde a una preparación puntual y no es el estado habitual de las competidoras durante el resto del año.
"No son cuerpos sostenibles a lo largo del tiempo. Estos son cuerpos de tarima que se ven solamente para el escenario, porque hay dietas muy extremas detrás de esto", explicó.
Después de cada competencia empieza otra etapa: cambia la alimentación y el cuerpo recupera una apariencia menos definida. Aun así, la disciplina se sostiene los doce meses con entrenamiento y hábitos cotidianos.
Tres trabajos, un hijo y un auto convertido en placard
La organización es el pilar que le permite sostener todo. Cada domingo planifica las comidas de la semana y prepara porciones que después traslada en recipientes. También cuenta con el apoyo de su madre en la organización familiar.
"La organización por sobre todo. Después, en mi caso tengo un objetivo, pero me parece muy fundamental construir un hábito saludable, aprender a comer, entrenar todos los días, pero por uno mismo", sostuvo.
El relato de su día a día lo dice todo: "Salgo de casa, lo llevo a mi hijo al colegio, me voy a hacer cardio, me voy al trabajo. En realidad, mi auto es como mi segundo hogar, ahí tengo la ropa, las comidas. Es toda organización".
Para ella, más allá de las exigencias de una competencia, lo valioso es incorporar hábitos que aporten bienestar y se puedan mantener en el tiempo.
El desafío de noviembre y el sueño de la Pro Card
El próximo objetivo es el Torneo Clausura del 15 de noviembre en Buenos Aires, con el que cerrará su calendario competitivo de 2026. "Mis expectativas son muy grandes", aseguró la jujeña, que sigue trabajando junto a su preparador.
De cara a 2027, adelantó que podría hacer una pausa en las competencias para iniciar una etapa de volumen orientada al desarrollo muscular, sin abandonar la preparación física y con la mira puesta en nuevos objetivos.
Entre sus metas aparece la posibilidad de conseguir una Pro Card, la acreditación que permite alcanzar el estatus profesional dentro de determinadas organizaciones de fisicoculturismo.
"Me encantaría una Pro Card, que es hacerme profesional", afirmó. Junto a su preparador evalúan competir en agosto de 2027, aunque la decisión dependerá de cómo avance su preparación.
Por ahora, toda la energía está puesta en Buenos Aires: cerrar el año con otra buena actuación y seguir representando a Jujuy en el fisicoculturismo nacional.